Morelia, Mich. | Alfredo Garcidueñas/Acueductooonline.- El reloj marca las 10 de la mañana de un martes de agosto. La sala del Cabildo luce pulcra y llena de luz con sus ventanas abiertas y sus candelabros encendidos. Los medios de comunicación a la espera, mientras beben café y cruzan alguna palabra con los colegas. Nadie sospecha el mensaje que se dará a conocer en minutos.
Acto seguido y sin miramientos, los erguidos funcionarios locales revelan lo sucedido, un ciber ataque al gobierno moreliano -encriptando la información sobre todo de carácter financiera de los últimos 3 meses- y por lo cual los crackers, exigen un cuantioso pago en bitcoins.
Los rostros en la sede del Cabildo van de la extrañeza a la suspicacia, pero se mantienen atentos a la explicación de Enrico Figueroa Jurado, jefe de soporte técnico del área de Control de Apoyo y Servicios Informáticos municipal, quien parece no inmutarse.
Aunque el equipo de trabajo del alcalde Humberto Arróniz se muestra tranquilo y tienen claro el modo de responder a las circunstancias, pues saben que no es la primera vez que un gobierno o empresa enfrenta problemas de esta índole, por ello no dejan de recalcar la trascendencia y de sostener su postura:
No negociar con los ciber delincuentes y entregar en tiempo y forma la mejor información posible a la siguiente administración local, que pasará de manos de un gobierno morenistas a uno de extraña coalición entre panistas y perredistas.
Las preguntas del final fueron del todo puntuales y estribaron en si la información sustraída afectaría a los ciudadanos, en qué protocolos estaban llevando y en si el ciber ataque podía ser político. Y, al final, algunos de los presentes, sin saber si fue una o no mayoría, se quedaron con la duda si el ciber ataque fue real o no.





