Crónica | Metrobús en Morelia: la promesa de devolverle tiempo a la ciudad

Imagen Mauro Díaz Baeza / Acueducto Noticias

Morelia, Mich. | Mauro Días Baeza / Acueducto Noticias.-Hay ciudades que se acostumbran a vivir atrapadas en el tráfico, y la capital michoacana no se queda nada atrás. Horas perdidas en combis llenas, traslados eternos desde Villas del Pedregal, donde a veces toca ir colgado del camión o practicar ese deporte extremo llamado dormir en el transporte público para “aprovechar” el tiempo, o simplemente sobrevivir al aburrimiento de más de dos horas de traslado, y despertar exactamente donde te tienes que bajar. Por eso este martes arrancaron oficialmente las obras del Morebús, el proyecto con el que el gobierno estatal promete transformar la movilidad en Morelia… en teoría.

El banderazo se dio entre maquinaria, chalecos fosforescentes y discursos sobre “el futuro de la movilidad”. Todo muy institucional, por supuesto. Nada que haga pensar que ya empezamos a entrar a esa época donde cada obra pública viene acompañada de cámaras, mensajes de transformación, funcionarios sonriendo como si inauguraran el mañana y personas sosteniendo carteles de apoyo curiosamente escritos con la misma letra. Ni se nota.

Pero más allá del timing político y del caos inaugural, el Morebús toca una herida real de la ciudad: el transporte público en Morelia lleva años siendo insuficiente.

Y por si alguien quería un adelanto de lo que podrían ser los próximos meses, el mismo evento de arranque ya dejó su pequeño spoiler: cierres, tráfico y molestias desde temprano. En redes sociales no tardaron en aparecer las primeras inconformidades de personas cuestionando que incluso para anunciar una obra de movilidad se terminara complicando todavía más la circulación, o quienes pasaron pitando y no necesariamente en apoyo. Entendible. Morelia tiene una relación bastante sensible con cualquier cosa que implique quedarse atorado media hora extra.

La promesa suena ambiciosa. Carriles confinados, estaciones modernas, unidades híbridas y menos tiempo perdido cruzando la ciudad. Una primera etapa que conectará el poniente, especialmente el fraccionamiento más grande de Latinoamérica, con más de 400 mil habitantes (Villas del Pedregal), con zonas clave de Morelia y que debería cambiar la manera en que miles de personas se mueven todos los días.

Aunque incluso antes de arrancar oficialmente, el proyecto ya comenzó a cambiar sobre la marcha.

Hace apenas dos meses, cuando el Morebús fue presentado el 5 de marzo, se hablaba de 55 estaciones y de que estaría listo para el 30 de septiembre. Hoy, ya con maquinaria trabajando, la secretaria de Desarrollo Urbano y Movilidad, Gladyz Butanda Macías, habló de 28 estaciones distribuidas en 14.6 kilómetros y confirmó que circularán 74 autobuses híbridos modernizados.

La fecha también se movió. Ahora serán diez meses de obra, por lo que planean que las operaciones comiencen en febrero del 2027. 

Así que, al menos por ahora, José María Morelos se quedó sin regalo de cumpleaños.

Imagen Mauro Díaz Baeza / Acueducto Noticias

Y aunque ajustar cifras y tiempos en proyectos de infraestructura no es raro, deja claro algo: el Morebús todavía parece una obra que se sigue definiendo mientras ya empezó a construirse.

Diez meses de carriles cerrados, tráfico todavía más pesado, vueltas improvisadas y avenidas colapsadas. Y ahí empiezan las preguntas incómodas. Porque el proyecto plantea quitar espacio al automóvil para dárselo al transporte público. Y sí, probablemente eso hará que mucha gente sienta que habrá más tráfico. Tal vez lo haya. Pero también vale la pena preguntarse otra cosa: ¿cuánto tiempo más puede una ciudad seguir creciendo alrededor del carro particular?

Porque un sistema como el Morebús necesita espacio. Los carriles confinados funcionan precisamente porque separan al transporte público del tráfico normal; si el camión queda atorado entre carros, deja de ser rápido, eficiente y atractivo. Ese es el principio básico de cualquier BRT, Bus Rapid Transit, que sí ha funcionado en otras ciudades.

El problema es que Morelia no fue planeada pensando en eso. Muchas avenidas apenas soportan el flujo actual y ahora tendrán que dividirse para darle prioridad a un transporte colectivo. Ahí aparece el miedo lógico: ¿la ciudad realmente tiene capacidad para quitar carriles sin colapsar más?

Pero también hay ejemplos que muestran que sí puede funcionar… 

León, Guanajuato, arrancó su Optibús desde 2003. Hace más de veinte años entendieron que seguir ampliando espacio para carros no resolvía nada. Guadalajara, Ciudad de México y Monterrey también apostaron por sistemas similares que, con todos sus problemas, terminaron moviendo a miles de personas más rápido que el tráfico convencional. El punto nunca fue que desaparecieran los embotellamientos mágicamente; el punto era mover más personas usando menos espacio.

Y ahí Morelia llega tarde.

Muy tarde.

Mientras otras ciudades llevan dos décadas construyendo sistemas integrados de movilidad, aquí todavía seguimos discutiendo si vale la pena darle un carril al transporte público. Como si transportar cientos de personas en un autobús tuviera menos prioridad que una fila interminable de carros con una sola persona adentro.

Porque ese también es el fondo del problema: Morelia ya vive saturada de vehículos. Cada vez más personas se mueven solas en autos para recorrer trayectos larguísimos porque el transporte público actual simplemente no la da, no conecta o sobre todo, no es digno, claro, eso para los que tienen el privilegio de elegir. Pero mientras el sistema siga siendo lento, incómodo o insuficiente, más personas seguirán apostando por el automóvil, alimentando exactamente el tráfico del que después todos se quejan.

Aunque claro, construir carriles exclusivos no garantiza nada por sí solo.

También está la otra pregunta: ¿se van a respetar?

Basta ver videos de otras ciudades para encontrar automovilistas invadiendo rutas confinadas, motos atravesándose o coches usando el carril del transporte masivo “nomás tantito”. Y Morelia tampoco se caracteriza precisamente por una cultura vial ejemplar. Entonces el reto no solo es de infraestructura; también es cultural.

Estamos a punto de ver cómo el Morebús pondrá a prueba no solo la capacidad de la ciudad para construir un sistema moderno, sino también si Morelia está dispuesta a entender que el espacio público no puede seguir diseñado únicamente para el automóvil y para unos cuantos…