Crónica, la mirada nostálgica…

Especial

Morelia,Mich.-Julieta Coria.-Al gran edificio colonial, principal sede del Congreso del Estado de Michoacán, arribó el jefe del Ejecutivo del estado, Silvano Aureoles Conejo, sin gran bullicio, aunque si con el fuerte murmullo de charlas dispersas entre los diputados en el patio central.

El temor del covid-19 está latente en los invitados, el uso de cubrebocas en todo el recinto es ley y la prudente distancia para evitar el mortal virus, no podía faltar, arma principal de los funcionarios, diputados y familiares de Pascual Sígala Páez, reunidos para homenajear a quien en vida fungiera como presidente de la Mesa Directiva y de la Junta de Coordinación de la LXXIII Legislatura, a un año de su muerte.

El patio legislativo, mantiene un pequeño, pequeñísimo aforo, que ha concentrado a invitados a la develación placa conmemorativa, el día que cumpliría 53 años, durante una ceremonia a la que acudió el gobernador Silvano Aureoles y el presidente del Poder Judicial Héctor Octavio Morales, los invitados de honor.

Un virtual evento, para los morelianos, para los medios de comunicación y los interesados que no pudieron acceso al bien vigilado y controlado acceso al evento.

Bajo un inmenso silencio, con las miradas postradas en su mayoría a la diputada Adriana Hernández Íñiguez, quién en representación de su familia, presidía la mesa del recinto legislativo, con una mirada de nostalgia vestida de blanco, junto al cuadro con la fotografía de su querido Pascual.

Todo empezó con la semblanza en voz del presidente de la Mesa Directiva, Octavio Ocampo Córdoba, quien con gran firmeza al hablar reconoció su legado y trayectoria marcada por su activismo a favor de los ejidos, comunidades indígenas y organizaciones campesinas.

Reconocido por muchos como un hombre sencillo, dispuesto a ayudar en todo momento, Pascual Sígala Páez desempeñó diversos cargos en la Administración Pública y de elección popular, siendo los más recientes como diputado local, coordinador de la bancada del Partido de la Revolución Democrática en el Congreso michoacano, así como presidente de la Junta de Coordinación Política y presidente de la Mesa Directiva durante la LXXIII Legislatura, decía.

Aplausos al concluir.

Enseguida tocó el momento para hablar a su esposa quine con un emotivo mensaje dio su esposa, la diputada Adriana Hernández quien señaló que el paso de Pascual como legislador como en cada espacio donde tuvo la oportunidad de trabajar, sin duda, fue notable y desde un inicio marcó su interés y compromiso para legislar a favor de las clases más desprotegidas, siempre por su puesto a favor del campo y del medio ambiente, buscando siempre la unidad y trabajo en equipo, no solo con su fracción parlamentaria si no con el resto de los partidos.

Su voz era lenta, con grandes y detenidas respiraciones, mientras su voz se quebraba cada vez más, con cada palabra al recordar a su querido Pascual.

  “Lo recuerdo desde siempre, rodeado de gente, desde la más humilde hasta quienes tenían cargos en altos niveles, y siempre, siempre tuvo el mismo trato para todos; he ahí la importancia de no olvidar nuestros orígenes, como él jamás lo hizo, siempre orgulloso al decir que nació en su tan querida Zaragoza en Durango, orgulloso de su segunda casa Zitácuaro, Michoacán, orgulloso al recordar que fue niño jornalero, orgulloso de sus padres don Pancho y doña Tere, también de sus hermanos que no son pocos, solamente 11”.

El recinto, en silencio, todos atentos a las emotivas palabras que hicieron suspirar a más de uno en el patio central.

La legisladora, hizo un reconocimiento a Silvano Aureoles, hermano por elección de Pascual ya que el destino los unió y se identificaron de inmediato e iniciaron juntos un camino lleno de sueños, con mucho esfuerzo, rompiendo barreras, superando obstáculos incluso por su condición social, llegaron muy alto juntos también.

Las palabras cada vez pesaban más en voz de la diputada, sus ojos cristalinos soportaban el pesar del recuerdo latente, por el hombre que también fue “niño jornalero” y siempre se sintió orgulloso, decía.

“Servidor sincero y desinteresado de mi patria y de mi pueblo, leal hasta la muerte a mis jefes y a mis compañeros”, se lee en la placa que a partir de hoy permanecerá en el recinto legislativo.