Crónica. La incursión

Foto: Enrique Castro

Arantepacua, Nahuatzen/Enrique Castro

Un gran convoy de fuerzas del orden transita por la carretera que conecta y atraviesa toda la Meseta Purépecha en Michoacán; camionetas, grúas, motocicletas, blindados; policías, antimotines y ministeriales se cuentan más de 50 unidades.

Minutos antes, este grupo intentó un rescate de vehículos retenidos por pobladores en protesta por un añejo problema «de tierras» con la comunidad de Capácuaro. En una primera instancia se registró un enfrentamiento con piedras y palos, después, fue a con armas de fuego.

El poblado luce consternado, triste y enojado. un autobús cierra el paso y por las calles se observan carros particulares destrozados, casas golpeadas y «balaceadas», así como vidrios y casquillos percutidos regados por el suelo.

Los habitantes se quejan de los saqueos por parte de la policía, dinero, computadoras y «las poquitas» joyas que tenían. En el cerro, un grupo de gente se arremolina sobre el cuerpo de un joven de escasos 20 años quien yace en suelo muerto por una bala.

Sus familiares le lloran y abrazan y los demás claman justicia. Alguien ahí cava un hoyo a un lado para depositar agua y pertenencias y que se quede «el alma» del difunto. Sobre rebozos, los más jóvenes lo cargan cuesta abajo con rumbo a su hogar.

No muy lejos de ahí, un hombre cercano a los 70 años, yace de igual manera a la entrada de un taller, él fue alcanzado en el pecho por una bala y su esposa le llora. alguien colocó veladoras, cavó un pozo y clamó justicia.

Este lugar es considerado como otros pocos similares como impenetrables para fuerzas del orden en operativos policiales, ahora parece que se dobló y los pobladores de ahí lloran sus pérdidas humanas.

Del otro lado, la parte oficial refiere a 6 elementos policiacos heridos de bala también.