Crónica. Entre la consulta y la fiesta…

Foto: ACG

Julieta Coria/Nahuatzen

Desde la entrada principal se veía de lejos una espesa neblina que cubría el cielo de Nahuatzen, un paisaje verde y húmedo rodea la comunidad, un aire frío se respira en tierras purépechas, donde un acontecimiento importante estaba por ocurrir.

El pueblo, como un bunker era resguardado por policías bien armados y protegidos, vigilaban en sus poderosos vehículos. Algunos sostienen café, otros con el celular, pero todos con pistola en mano, atentos.

Era una mañana fría, entre un cielo nublado, un olor a tierra mojada que daba la bienvenida al pueblo, que vive un proceso de consulta para un nuevo gobierno; usos y costumbres o partidos políticos, el conflicto del día, la decisión; lo importante.

En la plaza principal de la cabecera municipal, lonas y puestos de comida tapizaban todo el lugar, huele comida, atoles y todas las delicias culinarias que preparan sus habitantes por las fiestas patronales de San Luis y demás festividades propias de la región.

Desde la plaza principal y a muy temprana hora, la gente ha salido de sus casas a votar, a decidir si continuar ser gobernados por sistema tradicional de partido políticos ó el sistema de autogobierno de los Usos y Costumbres.

Son cuatro barrios, los que hoy determinarán con su voto, son más de dos mil personas que se alistan para ir a la consulta. La discusión comenzaba con un grupo de mujeres apostadas frente a las oficinas del consejo comunal, discutían y gritaban a los cuatro vientos; “¡Ya basta de partidos políticos, no queremos a los partidos, que solo se roban el dinero del pueblo!” una y otra vez, el reclamo era cada vez más fuerte, la gente seguía llegando a la plaza principal a escuchar.

Mientras todo ocurre, le gente continua con sus actividades; las señoras preparan comida para la venta, decena de puestos ofertan sus productos que iban desde hermosas artesanías hasta garnachas suculentas, dejan al descubierto la alegría de lo que hacen, cerca de la iglesia principal, mujeres de viejos rostros, resguardan la entrada principal mientras tejen bordados infinitos en largo manteles, que de sus manos indígenas crearan los colores para hacer creaciones, casi divinas.

Y, de pronto, un hombre de con una estruendosa voz, grita a todo pulmón sobre un enfrentamiento en el barrio cuatro. El ambiente se torna tenso, las mujeres no paran de reclamar, y los curiosos junto a la Prensa corren en busca del conato de violencia, que dicen recién empezaba.

“Dicen que traen palos y machetes” “Dicen que no van a dejar que se haga la consulta” “dicen que nadie del gobierno entra” eran los rumores que se escuchaban en aquella multitud que había empezado a hacer presencia. Crece la tensión.

Policías, rondan a lo lejos, los integrantes del Consejo re reúnen en grupo, hablan en voz baja entre ellos, cuchichean y no permiten ser fotografiados. Hay dramatismo pero solo eso.
Y así, la violencia no ocurrió, nadie amenazó, ni gritó, ni mucho menos aparecieron en escena gente con palos o machetes “pos con tanto policía hasta miedo les dio” aseguraban, los otros, la gente del pueblo que si quería la consulta.

Recorrer los cuatro barrios de Nahuatzen, era un deleite a la naturaleza, en sus calles, el ruido de los carros no existía, mucho menos la contaminación, mirar al cielo era encontrarse con un azul limpio y transparente lleno de nubes blancas cargadas de agua con un aire tibio, ya al medio día.

Los policías patrullaban el lugar, la gente disfrutaba los platillos que ofrecía una de las tantas fiestas patronales, Nahuatzen estaba de fiesta y de Consulta, era casi imposible si la gente salía a comer y pasarla bien, o solo acudieron a ser parte de la votación.

Lo que resulto cierto es que, en todos los barrios la gente decidió votar y apostar por el gobierno tradicional, el de los partidos, un gobierno regido por la ley y no por los usos y costumbres, con 2 mil 279 votos a favor y seis en contra, los habitantes de los cuatro barrios desecharon la solicitud de usos y costumbres que unos habitantes habían solicitado.

En las mesas instaladas de manera imprevista por los del IEM, sin micrófono y con vehículos que sirvieron de templete, se anunció a los habitantes el proceso a detalle de la Consulta, en cada uno de los cuatro barrios y el vaivén de palabras con ritmo, hacían eco por todo el lugar, ellos los habitantes hacia largas filas para el registro, una y otra vez, todos, hasta concluir.

Al menos cuatro horas que duró el proceso, se tuvo una inesperada reacción de calma de los que participaron, un pueblo que intenta preservar sus tradiciones y poco a poco salir a la luz y que todos se enteren que en la hermosa región de la meseta purépecha, las voces no dejarán de resonar, hasta ser escuchadas…

Por otra parte, vuelve la calma a los del IEM. En Nahuatzen comienza a llover y comienza nublarse en Morelia. Ha ganado la partidocracia.