Crónica de una «camaleónica» diputada

Morelia/Acueducto
Los experimentados dicen que en política no hay casualidades; sin embargo, Wilma Zavala rompe la regla con su meteórica trayectoria en la que ha avanzado a salto de mata, en contra de sus propias circunstancias; afortunada en el azar, se coló en la LXXIV Legislatura como diputada plurinominal de Morena por efecto de la caprichosa tómbola que no acepta valoraciones de ningún tipo, pues sólo es un impulso del destino.
Un tenue halo de vanidad y ambición ha revelado la presencia de Wilma Zavala en el Congreso del Estado desde que saltó a los reflectores de manera infortunada como #LadyTroca, sólo por dedicar el tiempo de hacer leyes a buscar en su celular agencias de autos para adquirir una camioneta nueva, cuando no se estaba retocando el maquillaje.
Arrinconada en su curul, intentando siempre esconderse dentro de la pantalla de su teléfono móvil, Wilma Zavala podría haber pasado inadvertida en la LXXIV Legislatura. Sin ninguna iniciativa presentada, ni posicionamientos ni exhortos, la diputada de Morena era sólo un voto útil para Morena; sin embargo, el azar parecía tenerle reservado algo grande, no en vano rescató su diputación en el Tribunal Electoral del Estado de Michoacán TEEM).
Si lo que dicen abiertamente algunos diputados en el Congreso del Estado es verdad, la historia de la diputada de Morena sería más o menos así: alguien más avezado en lides políticas, un experimentado cazador de conciencias y voluntades vio en Wilma las cualidades que le permitirían realizar un trabajo que no cualquiera podría hacer: poner su voto a favor de los perredistas, y tratar de convencer a otros diputados opositores de hacer lo mismo.
Como secreto a voces y/o especulación cada vez más fuerte, trascendió en medios de comunicación que funcionarios estatales ofrecieron a los diputados hasta 15 millones de pesos a cambio de su voto para sacar adelante la aprobación de siete nuevos impuestos, y aumentar otros que ya existen desde hace años.
En los momentos decisivos, Wilma Zavala votó en sentido contrario a como lo hicieron sus compañeros de Morena y del Partido del Trabajo. Momentos antes de que los nuevos impuestos fueran aprobados con el voto de los diputados en pleno, la mujer que pasó de ser profesora de secundaria a diputada local se dejó abrazar por diputados del PRD, PRI, PAN, Partido Verde y Movimiento Ciudadano, quienes le dieron palabras de bienvenida.
Wilma se separó de los multicolores diputados con una sonrisa dubitativa. Ese regreso a su curul para votar a favor de crear nuevos impuestos se visualizaba una escena de la fábula El traje nuevo del emperador. Ungida con ese “reluciente” traje de legisladora independiente, como ella misma se definió, la diputada de Zacapu levantó la mano al mismo tiempo que lo hicieron los del PRD, PAN, PRI, PVEM y MC; así, selló la ruptura con sus ex compañeros de Morena.