Montserrat Gómez Vanegas
Luego de que Angélica Rivera anunciara en redes sociales su separación del presidente Enrique Peña Nieto, en el que lamenta «profundamente esta situación tan dolorosa» las redes sociales se llenaron de opiniones.

Sin duda era algo que se veía venir, desde hace años atrás inclusive, sin embargo no fue hasta que el sexenio terminó que casualmente se separaron.
A inicios de este año, mientras la mirada pública se centraba en el nuevo Gobierno, Peña Nieto fue captado en Madrid con una misteriosa modelo… que ya no es tan misteriosa.
Su nombre es Tania Ruíz Eichelmann de 31 y es originaria de San Luis Potosí, México. Su fama creció luego de las fotos que se difundieron… y a poco más de una semana, La gaviota anunció su divorcio.
De hecho algunos medios decía que su separación había ocurrido desde diciembre del año pasado, sin embargo ellos todavía lo negaron.
Sin embargo a lo largo del sexenio, hubo más de un escenario en que el ex presidente y su ahora ex esposa, fueron blanco de malos gestos y momentos incómodos.

Siendo figuras públicas, con el ojo de todos los internautas encima era imposible ocultar los momentos en que simplemente no estaban bien juntos.
Claro, en todas las relaciones humanas hay problemas o malentendidos (y es completamente normal) sin embargo, la química que tenían no era precisamente amor, sino conveniencia.
En México, el presidente debe estar casado como uno de los requisitos para este puesto y casualmente, a poco de comenzar el sexenio se llevó a cabo a boda más amada y odiada por el pueblo mexicano.

Honestamente, creo que todos sabíamos que este matrimonio tenía muchos intereses de por medio, algunos rumoraban la relación con Televisa y el Gobierno Federal, otros que era solo un show para el pueblo… pero nunca nadie pensó que realmente se amaban.
Una muestra más, de la mágia de la política mexicana.






