Morelia, Mich.| acueductoonline.- La COVID-19 ha desencadenado una crisis de la educación, y el cierre de las escuelas ha afectado a un 90% de estudiantes del mundo. Esto ha dificultado aún más el acceso a la educación a los niños desplazados o afectados por crisis humanitarias. En Venezuela, más de un millón de niños han dejado la escuela, y es posible que otro millón siga el mismo camino.
La inestabilidad económica y la interrupción de los servicios están anulando décadas de avances en la lucha contra la malnutrición, entre otros ámbitos: como resultado, en Yemen se ha registrado un aumento de casi el 10% de los casos de malnutrición aguda.
Mientras tanto, el conflicto, el cambio climático y la inestabilidad económica están obligando a más niños que nunca a abandonar sus hogares. En Sahel Central, más de un millón de niños se han visto obligados a huir a causa del conflicto y la inseguridad: un aumento del 64% en comparación con 2019.
Ya sea como resultado de acciones deliberadas en las zonas en conflicto o de las nuevas restricciones debidas a la pandemia, el acceso humanitario está cada vez más en peligro. Los servicios básicos están aún más sobrecargados y las medidas de confinamiento están obstaculizando los esfuerzos dirigidos a atender a las poblaciones más vulnerables.








