Morelia/Ivan Villanueva
El sol caía a plomo, las familias caminan apresuradas para formarse, algunos tienen que distribuirse a los hijos “damas de este lado” indican los encargados de seguridad. Terminó el receso futbolístico, la fiebre mundialista se convierte en desfile rojiamarillo.
Ya dentro del estadio Morelos, se escucha el sonido de los “musicanarios”, trompetas, tamboras y cánticos comienzan a retumbar en las gradas, felices de regresar a alentar.

Cortinas de humo con los colores rojo y amarillo sorprenden a los asistentes, es la bienvenida a este torneo, los nervios se ven reflejados en los rostros de los más entregados.
Los primeros 45 minutos del encuentro no regalaron muchas emociones, los hinchas mantienen ahogado su grito de gol.

Comienza la segunda mitad, un par de jugadas de peligro dentro del terreno de juego provocan que la gente se meta de lleno y canten “La uno”, porra que ya adoptó Monarcas desde hace algunos años.
El balón termina en las redes, “El Coloso del Quinceo” explota en euforia, vuelan los primeros vasos con cerveza; Monarcas ya está adelante en el marcador.
Minutos después, todos atentos a la señal del árbitro, se levantan del asiento y celebran la decisión, un penal fue marcado y los aplausos no se hacen esperar, seguido del grito de gol tras.

Un segundo penalti fue señalado, en la tribuna general no hay festejo, la violencia se hizo presente, tanta adrenalina provocaron que un grupo de aficionados intercambiaran golpes, los niños fueron retirados inmediatamente del lugar por sus familiares, entre varios golpean salvajemente a uno de los que inició la bronca.
Pasan unos minutos y la policía brilla por su ausencia, los uniformados a nivel de cancha señalan a los culpables de que se arruinara lo que pudo ser una noche tranquila, el ambiente se normaliza tras haber sido separados los agresores.
Santos se acercó en el marcador anotando un gol pero pocos se dieron cuenta por estar atentos a la bronca de la malla 9.

Los asistentes salen felices por la victoria, poco a poco abandonan las tribunas y el estadio se queda vació, listo para volver a recibirlos de nueva cuenta en dos semanas.



