Morelia, Mich. | Agencia ACG.- Entre las imágenes que resguarda la Catedral de Morelia hay una que difícilmente pasa desapercibida. Se trata de San Chárbel Makhlouf, un monje maronita originario del Líbano cuya imagen permanece cubierta por decenas de listones de colores colocados por fieles que acuden a dejar una petición, una oración o un agradecimiento.
A cualquier hora del día es común ver a personas acercarse con un pequeño listón, escribir unas cuantas palabras y atarlo entre los muchos que ya cubren las manos y el hábito del santo. A los pies de la imagen, un letrero invita a los visitantes a tomar un listón y dejar un donativo de 20 pesos, aunque la participación queda a voluntad de cada persona.

Aunque muchas personas atribuyen un significado distinto a cada color, la Iglesia Católica explica que los listones no tienen un valor litúrgico específico. Lo importante es la oración y la intención con la que se realiza el gesto. La tradición nació en México hace varias décadas y después se extendió a distintos templos del país, donde San Chárbel es uno de los santos más invocados por quienes piden por la salud, la familia, el trabajo o atraviesan momentos difíciles.
Hoy, esa expresión de fe también forma parte de la vida cotidiana de la Catedral de Morelia. Mientras algunos visitantes observan la imagen con curiosidad, otros llegan con un listón entre las manos y unos minutos de silencio para dejar escrita una esperanza que, con el paso de los días, termina entrelazada con las decenas de mensajes que ya rodean al santo.





