Confesiones de una enfermera

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Morelia, Mich./Xana Zamudio.- “Hay mucho menosprecio y humillaciones, tanto de los pacientes como de los médicos que piensan que debemos hacer todo lo que nos pidan y se creen con el derecho a insultarnos”, comparte Mónica, una joven enfermera, trabajadora del Instituto del Seguro Social (IMSS) desde hace 7 años.


Cuenta Moni, como le llaman sus más cercanos, que sólo tenía dieciocho años cuando se desempeñaba como auxiliar de intendente en el Seguro, se le ofreció apoyo con una beca para poder prepararse como enfermera y, así, tener la oportunidad de ascender a otra categoría.


Ahora, ella se encuentra laborando directamente con los pacientes del hospital, “en general, tomo signos vitales, aplico medicamentos, canalizo, mido drenes y desechos de los mismos, realizo asepsia, antisepsia y procesos de esterilización de material de equipos, baño a pacientes, entre otras actividades más específicas de cada servicio”.


Algunos pacientes son un amor y hacen ameno la jornada laboral por pesada que sea, hacen que valga la pena nuestro esfuerzo, trabajo y dedicación”, comenta orgullosa Vero.


Sin embargo, no todo es fácil para la trabajadora de salud, ya que asegura que a lo largo de su carrera ha recibido maltratos tanto de pacientes como del propio personal de la unidad, “una vez un paciente joven con un diagnóstico que no mencionaba discapacidad o dificultad para moverse, pidió que lo bañara, le pregunté si tenía algún problema, sólo se rio y me dijo, ‘pues para eso te pagan’”.


“Otra vez, un paciente de la tercera edad me pidió que lo rasurara, le dije que sí, con gusto, después de mis actividades. Muy molesto, me exigió que lo hiciera en ese momento, le expliqué que yo tenía horarios para mi rutina. Yo pensé que no podía moverse o le costaba trabajo hacerlo y por eso acepté”, cuenta Vero.


Continúa, “cuando estaba administrando medicamentos, observé al paciente caminando, me vio y fue a gritarme enfrente del otro paciente que no le había hecho caso, que era un asco de enfermera por no hacer lo que me correspondía”.


“Fui por un rastrillo, le pedí que se sentara y me dijo en tono burlón que no, que él se rasuraba parado. Recuerdo que medía como 1.80 cm., yo 1.50 cm. Me enojé y le di el rastrillo a su esposa. Muy enojada la señora comentó que ella no sabía hacerlo y me dijo, ‘¿Qué no tienes esposo o qué?’”.


Las malas experiencias no se limitan a los pacientes, sino que se extiende al personal con mayor jerarquía dentro del hospital, tal es el caso de algunos médicos, hombres y mujeres, quienes, asegura Vero, menosprecian, agreden, acosan y hasta discriminan al personal de enfermería.


“Quieren que realicemos cosas que no nos tocan. Se han molestado conmigo por no traerles un refresco a la tienda, hasta por no ir por hojas blancas de papel cuando a ellos les corresponde ir por su material”, comenta la enfermera.


Además, cuenta molesta que ha sido víctima hostigamiento, “también he recibido acoso sexual o muchas doctoras piensan que por ser enfermera eres una fácil que anda detrás de los doctores para buscar embarazarte o casarte para sacarles pensión o ese tipo de pensamiento estúpido”.


“Me han dicho como ‘en buena onda’, ‘¿por qué no te buscas a algún doctor y te casas?’”, como si el hecho de estar en una relación te diera más valor como persona”.


Aunado a ello, Moni, asegura que hay una invisibilización del trabajo de enfermería con respecto al de los médicos, “he escuchado a personas que preguntan que por qué estudiamos enfermería, que si acaso no pasamos el examen de admisión a medicina”.

Más violencia


Si bien, no basta con los obstáculos que las enfermeras enfrentan en su cotidianidad, la pandemia por COVID-19, ha sumado agresiones directas sobre el personal médico, de las que, lamentablemente, Vero ha sido víctima:


“Yo creo que la situación más complicada ha sido esta pandemia por COVID-19, las personas no creen, por ende, no se cuidan y nos agreden. Afuera del hospital nos empiezan a decir indirectas de que sólo queremos exterminar a la población y que el personal de salud somos unos pendejos por hacerle caso al Gobierno”.


Continúa, “esta situación es triste y desesperante, ¡me da impotencia! No han vivido en carne propia lo que el personal vive dentro del área Covid o lo que el mismo paciente experimenta combatiéndose entre la vida y la muerte”.


Empero, Mónica sigue realizando su labor con gusto y dedicación y firme de que su labor debe ser respetada, “el día de la enfermera es un día especial para dignificar nuestra misión, es importante hacer mención e hincapié en que somos un pilar en el área médica”.


“Es determinante también visibilizar nuestra labor y la importancia de respetar nuestra persona. Somos servidores, no servidumbre. Nuestra misión es proteger, prevenir, curar y cuidar”, finaliza.