Morelia, Mich. | Alfredo Garcidueñas/Acueductoonline.- Pienso en Morelia como un Dios devorador de sus hijos, a donde voltee hay personas trabajando en la informalidad o haciendo música, sobreviviendo. Después de la presentación de los libros A 480 Años de Fundación Valladolid-Morelia, historia y espacios de su identidad cultural y Morelia, el Bicentenario de la Consumación de la Independencia, salí a caminar, porque -antes de las fotografías y los textos- no hay mejor manera de conocer una ciudad que esa: caminándola.
Pasaba de mediodía y el sol daba directo. Había tráfico; algunas mesas ocupadas en los portales; manifestantes frente al Congreso; edificios con su belleza de otro tiempo; gente caminando como si fueran células de un organismo vivo y entonces la revelación: todas estas escenas cotidianas conforman la ciudad.
Incluso si miramos más allá del centro está Morelia, en las colonias vecinas donde sobrevive el tren como testimonio del pasado que hoy está en camino de ser obsoleto. La ciudad ha crecido en los últimos años adoptando tenencias como parte de su jurisdicción y ramificándose en fraccionamientos, que en estricto sentido, ahora son las orillas o pequeños mundos a los que solo voltean a ver en período de elecciones.
Dentro de 100 años, ¿Cuáles serán los espacios de identidad de los que hablarán los historiadores?.
Las presentaciones de libro durante la pandemia se dieron por lo regular en plataformas virtuales, pero esta vez se realizaba de manera presencial, acto que agradecieron las autoridades. El público en su mayoría estaba compuesto por directivos de instituciones educativas y centros de investigación.
La obra conmemorativa fue editada por el Ayuntamiento local y coordinada por el regidor Ricardo Álvarez Mosqueda, la Asociación de Cronistas de Michoacán, el Mtro. Juvenal Jaramillo Magaña -coautor de uno de los libros presentados-, entre otro grupo selecto de historiadores y especialistas en arquitectura colonial.
La intención con estos libros -dijo Álvarez Mosqueda- es la de llevar la historia al pueblo con un lenguaje veraz y asequible. Al final se entregaron paquetes de libros a directivos de escuelas primarias y secundarias.
Algunas preguntas me surgieron durante la presentación: ¿Cuál es la relevancia de estos libros? ¿Qué aportaciones abonarán a la historia local? ¿Se quedarán embodegados? ¿En verdad la gente, el pueblo va a leerlos? Si Morelia fue cuna ideológica de movimientos históricos, ¿Lo seguirá siendo en nuestros días?
Solo el tiempo lo dirá.





