Como el ave fénix

Fotografìa: Jesús González Mendoza

Acueducto/Jesús González Mendoza

El segundo día del Festival Internacional de Globos de Cantoya 2019 inició con un cielo nublado que jugueteaba con abrirse y cerrarse, pero aun así, con todo el pronóstico del tiempo en contra.

Fotografìa: Jesús González Mendoza

El primer globo fue lanzado desde la Plaza de San Francisco y los demás desde la explanada de la Iglesia de la Compañía, cuya vista, al igual que la ladeada Basílica de Nuestra Señora de La Salud, suelen ser la verdadera perdición para los amantes de los bosquejos coloniales.

Fotografìa: Jesús González Mendoza

Los primeros globos sorprenden por su tamaño y sus colores tan variados, algunos diseñados con patrones repetidos; otros, más aventurados muestran diseños caricaturescos. Incluso, algunos parecían verdaderas artesanías.

Fotografìa: Jesús González Mendoza
Fotografìa: Jesús González Mendoza

Entre los que lanzan los globos, se encuentran personas de distintas nacionalidades, francesa, brasileño, salvadoreña, entre otras, por lo que el idioma en el que se comunicaban era una mezcla bastante extraña.

Alguno de los primeros globos del día fue uno decorado por el rostro de un payaso, al principio pasó un poco desapercibido, por ser uno de los más pequeños. Sin embargo, al elevarse, el rostro repetido del payaso se desplegó en una lona, colgada al globo, por el aire.

Fotografìa: Jesús González Mendoza

En el Antiguo Colegio Jesuita en la continuidad del lanzamiento de más globos, donde el público se vio emocionado cuando uno de los globos se incendió. A pesar de ello, los realizadores lograron repararlo con cinta adhesiva.

Fotografìa: Jesús González Mendoza

El lanzamiento de los globos es más complicado de lo que se puede pensar. Recuerda un poco la infancia y las tantas veces de infructuosos intentos en que quisimos lanzar esos pequeños globos hechos por nosotros. Al final, también nos recuerdan la alegría de cuando el ensayo es fructífero.

Los extranjeros tienen que sostener el aparato con el fuego ya prendido esperando a que el aire al interior alcance la temperatura necesaria para que se eleve. En cambio, el clima puede volverse un enemigo e intentar quemar las columnas de papel.

Fotografìa: Jesús González Mendoza

Escucho la discusión acalorada en un portugués ininteligible, los colaboradores se hablan para coordinarse y que el globo salga volando. A veces hay que meter las manos al fuego para evitar que toda la tarea se reduzca a cenizas.

La continuación de la elevación de los globos sucedió en la misma plaza, al mediodía, otro pequeño fallo de la organización. El programaba indicaba otro lugar y los asistentes ya se quejaban.

No obstante, el mal sabor de boca se veía olvidado en la plaza empedrada del antiguo colegio. En este lanzamiento ya las demás personas se podían incluir en la dinámica y vimos a las familias con sus pequeños lanzando globos de menor tamaño, aunque la emoción de los participantes ni breve ni pequeña.

Por momentos se cree que el artefacto volará, por momentos se duda, hasta que al final sale, poco a poco, elevado por el cielo nublado de Pátzcuaro. Otras de las veces, se ve el papel incendiarse en el aire y se oyen los suspiros de decepción.