Morelia/Acueducto
Durante doce años la Coordinadora de Trabajadores de la Educación (CNTE) fue creciendo en tres Michoacán, Chiapas y Oaxaca, donde su presencia se ha distinguido por la serie de movimientos radicalistas para ejercer presión en contra de los mandatarios estatales.
Estos casos han producido un crecimiento del control político de la CNTE y sus secciones sindicales.
También se han caracterizado por no reportar a Hacienda los recursos que reciben año tras año, mostrando estar inmersos en una red de impunidad y opacidad. Las Secciones XVIII de Michoacán, XXII Oaxaca y VII de Chiapas han sido beneficiados con más de 20 millones de pesos sin presentar cuentas sobre su situación fiscal a Hacienda.
En el caso de la entidad michoacana, los gobernadores Lázaro Cárdenas Batel y Leonel Godoy entregaron a la CNTE el control de la educación en el Estado como un premio por el apoyo de la Coordinadora en las elecciones del 2002 y 2008.
En estos dos gobiernos perredistas, se hizo el compromiso de implementar el programa de Escuelas Integrales en donde otorgarían uniformes y zapatos escolares pata los niños, para los profesores prometieron bonos y plazas automáticas para los normalistas.
El costo del presupuesto en 2002 era de 8 mil 380 millones de pesos y con Batel la suma aumentó a 13 mil 620 millones de pesos. La suma aumentó a 17 mil 500 millones de pesos por el aumento de las plazas automáticas.





