Por: David Daniel Romero Robles
La inminente llegada de la presidenta de la República no debe ser vista como un acto de protocolo tradicional, sino como una oportunidad para que el Concejo Mayor y la estructura de gobierno retomen la congruencia ideológica que dio origen al movimiento de 2011. Para que este encuentro sea legítimo y útil para el pueblo purépecha, la actuación de las autoridades debería alejarse de la simulación y centrarse en las demandas sustantivas.
1. Reivindicar la Asamblea frente a la Simulación
Lo que «debería ser» un proceso de consulta es un ejercicio transparente donde la voz de los barrios no sea utilizada para validar decisiones ya tomadas verticalmente por el Concejo Mayor y la clase política local. El gobierno comunal debe abandonar las prácticas de hegemonía política donde unos pocos actores imponen su verdad. Es fundamental que se retome la fuerza de las fogatas y las asambleas de barrio como el núcleo central de decisión, asegurando que los acuerdos se cumplan y que los reclamos de los comuneros no sean ignorados o escuchados sin respuesta.
2. Una postura de exigencia, no de subordinación
En lugar de una postura de subordinación limitada a actos simbólicos —como la entrega de pandarikuas y rebozos—, la autoridad debería fijar una postura de reflexión firme sobre la realidad del territorio. Lo que «debería ser» esta visita es un espacio para la firma de acuerdos concretos que beneficien a la comunidad y no a intereses particulares. Los puntos irrenunciables en la agenda deberían ser:
- Seguridad: Exigir una intervención contundente ante las condiciones de inseguridad, que hoy son más fuertes que hace 15 años en la región.
- Defensa del Territorio: Demandar acciones contra el despojo de tierras y el cambio de uso de suelo impulsado por la agroindustria.
- Salud Ambiental: Plantear soluciones a las plagas derivadas de las prácticas agroindustriales que amenazan el ecosistema.
- Obra Pública de Impacto: Gestionar proyectos de infraestructura de gran alcance para la comunidad y la región, siguiendo ejemplos de obras con impacto real.
3. Recuperar la congruencia ideológica
Para dejar de ser una «decepción ideológica» ante los colectivos de lucha y movimientos como el EZLN, Cherán debe demostrar que puede dialogar con las instituciones del Estado sin perder su planteamiento histórico de autonomía frente a los partidos políticos. La Comisión de Enlace tiene la tarea sustantiva de cuidar estos temas ideológicos y de organización para evitar que el desgaste de la participación siga creciendo.
Conclusión
La visita presidencial debe ser el escenario donde Cherán demuestre que su modelo de autogobierno sigue vivo y es capaz de interlocución digna. Si la estructura de gobierno opta por la transparencia radical en sus asambleas y por una agenda de demandas territoriales claras, podrá revertir el resentimiento de la población y el costo político que la simulación ha generado hasta ahora. Lo que «debería ser» es un Cherán que hable con la frente en alto, defendiendo su bosque, su seguridad y su autonomía.





