Cempasúchil, con machete, hilo y guadaña…

Imagen: Xana Zamudio

Morelia, Mich. ¡ Xana Zamudio.- Como cada año en octubre, las tierras michoacanas se visten del color del sol en los cultivos de la flor de cempasúchil, aunque este año fue diferente, los efectos del covid-19 tocaron también los campos de Copándaro y El Colegio en Tarímbaro, reduciendo la siembre hasta un sesenta por ciento de lo usual.

Desde la recepción de la comunidad de las comunidades, el perfume de la flor de veinte pétalos, (por su raíz en lengua náhuatl cempoal-xochitl, veinte-flor), cempasúchil, se respira dondequiera, incluso con la vista ajena de la existencia de aquellos campos amarillos.

Muchas familias de los alrededores se preparan desde muy temprano para el corte de flor; con machetes, hilo y guadañas realizan los racimos de la venta; algunos de ellos ya pactados con algunos comerciantes y, otros más, a la expectativa de que el cliente llegue.

Imagen: Xana Zamudio

Dicen los jornaleros que este año pinta triste ya que, aunque previeron desde julio lo inminente; la continuidad de la pandemia, el temor por que la flor no se venda está presente debido al cierre de panteones y escuelas.

Desde este lunes y hasta el fin de semana, el corte y la venta de flor tradicional de Día de Muertos continuará en la incertidumbre. Aunque, con un golpe de suerte, se vacían toditos los campos y se llenan de dignidad los bolsillos campesinos