Inflación y carestía de alimentos pegan a México

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(Foto | Cortesía)

Morelia, Mich. | Acueducto Online.-La pandemia por Covid-19 marcó un antes y un después en el precio de los productos de mayor demanda en todo el mundo al frenar la producción y cambiar los comportamientos de consumo.

En México, por ejemplo, el último reporte presentado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) sobre el Índice de Precios al consumidor (INPC), el limón fue el producto con mayor variación mensual al alza, un 46.11 por ciento; la carne tuvo un aporte a la inflación general del 0.064 puntos. 

Por su parte, los productos agropecuarios tuvieron una incidencia anula de 1.661 puntos. Mientras que las frutas y verduras aportaron 1.006 por ciento a la inflación decembrina.

En una entrevista para SinEmbargo, el profesor de posgrado de la Facultad de Economía de la UNAM, Arturo Huerta, apuntó que los sobreprecios alimentaros tienen su raíz en una falta de atención al sector agropecuario que deriva en una producción insuficiente de éstos productos. 

“Hemos venido importando desde hace años estos granos básicos y estamos sujetos a los precios internacionales de estos bienes. Entonces, tienes la escasez de producción nacional, la escasez de productos que ocasiona el sobreprecio y a eso le sumas que importamos alimentos, el 48 por ciento de lo que consumimos, pues importamos la inflación internacional”, indicó.

Los alimentos fueron los productos con mayor afectación por la subida de la inflación, ya que presenta una demanda constante y permanente. Y el freno en las cadenas productivas por el Covid-19 reconfiguró la jugada. 

“Efectivamente la pandemia en el 2020 y parte del 2021 frenó procesos productivos y de ahí que aumentó la escasez de muchos productos y entre otros los productos agropecuarios. Entonces se da una especulación en torno a los alimentos, y esto te pasa a aumentar más los precios a nivel internacional, que te repercuten al momento en el cual tú dependes de importaciones”, destacó el especialista.

Huerta señaló a SinEmbargo que ya estamos en un contexto de nuevo de confinamientos por Ómicron, lo cual volverá a frenar procesos productivos y mantendrá la escasez de productos agropecuarios.

Pero los problemas no sólo son en el sector alimenticio. Los precios de los energéticos se han disparado en niveles alarmantes a nivel mundial.

Como respuesta a presiones inflacionarias, el pasado 16 de diciembre la Junta de Gobierno del Banxico tomó su postura más estricta hasta ahora y elevó la tasa de interés en 50 puntos base, con lo cual ésta cerró el 2021 e inició el 2022 en 5.5 por ciento.