Cáncer de mama: una cicatriz del alma

Morelia, Mich./Xana Zamudio

Hoy es el cumpleaños número 76 de María Isabel y desde muy tempranito acudió a su primer cita médica después de un año de haber sido dada de alta. Fue en 2013 cuando se presentaron las primeras sospechas de cáncer de mama. Sin embargo, debido a los largos protocolos por los que atravesaba el Seguro Social para la atención y detección, pasaría un año para ser diagnisticada formalmente. Gracias a la ayuda de sus hermanos médicos, de quienes siempre recibió apoyo incondicional, pudo atenderse en el Centro Estatal de Oncología.

Imagen: Xana Zamudio

Ex directora de una secundaria privada de la ciudad de Morelia, comenta que después de haber servido 50 años a su profesión, decidió retirarse al finalizar las quimioterapias. “Nadie ni nada es más importante para nuestra atención que nosotras mismas”, señala. En la actualidad es abuela de siete nietos, el más chico un pequeño de apenas tres meses y el mayor ya pasa de los 7 años, la misma edad de su lucha contra el cáncer.

Imagen: Xana Zamudio

“¡No me gustaba mi cicatriz, me impactaba!”, recuerda. Después de haber sido retirado el tumor y, posteriormente, extirpado el seno izquierdo, María Luisa no recordaba haber puesto mayor atención a su nuevo cuerpo, la prioridad había sido siempre mantenerse bien y dejar todo lo que no estuviera en función de la mejora de su salud. Fue hasta tiempo después que se enfrentaría al espejo, “tuve el duelo de mi seno apenas hace un año habiéndome puesto un vestido en el que se me notaba la cicatriz. Ese verme de esa manera fue llorar, llorar, llorar”, menciona con un nuedo en la garganta.

Imagen: Xana Zamudio

Fueron un par de semanas en las que el duelo se presentó recurrente hasta llegar la despedida, “hoy sufro de sentir que no estás conmigo, me duele, nunca lo negué. Pero ahora lo que quiero es aceptar, agradecerte en todos sentidos lo que fuiste tú, parte de mi cuerpo. Funcionaste en todo sentido, así que te agradezco y me despido”, recuerda con lágrimas en los ojos.

Imagen: Xana Zamudio

Hoy, Marìa Luisa, dice sentirse mejor que hace ocho años. “Una experiencia de esta naturaleza la hace a una más sensible a la vida misma”, comenta. También recomienda a todas las mujeres que se revisen, consejo que sigue dando, en cualquier oportunidad, a las personas más cercanas. Cada día que pasa se reafirma que ella es la más importante en la búsqueda de su propia salud y en cuanto a los médicos que la siguen atendiendo ella dice “¡gracias, gracias, gracias! Han sido un instrumento maravilloso para que yo siga aquí.”, finaliza.

Imagen: Xana Zamudio