Morelia, Mich./Nancy V. Herrejón.-
El COVID-19 es el principal problema de salud mundial, sin lugar a dudas esta pandemia tendrá repercusiones políticas, sociales y económicas.
Además de la pobreza, la carencia de servicios de salud y las condiciones de marginación en que vive parte de la población la situación de por sí ya compleja se agrava, mas esto también impactará en la delincuencia, la cual tendrá algún cambio significativo.
Por esta razón el Instituto Nacional de Ciencias Penales (INACIPE) ha publicado un documento acerca de este impacto, el cual desde la teoría criminológica proyecta cuáles serían los delitos o actos de violencia que tendrán variaciones.
Este giro delictivo se debe –entre otros factores- a las medidas adoptadas por el gobierno, entre ellas el confinamiento social (quédate en casa) que ha provocado una disminución en la movilidad y flujo de las personas.
Sin embargo, al permanecer en casa los ciudadanos estarán más expuestos a otras situaciones de delincuencia digital y violencia.
Las medidas impuestas sobre la vida pública para mitigar la cadena de contagios harán menos visibles las actividades delictivas, las cuáles se trasladarán a los sistemas digitales y hogares.
Así como las actividades rutinarias de todos sufrieron un cambio drástico, la delincuencia modificará su actuación. A saber:
a. Ante la menor movilidad de los ciudadanos, quienes deben permanecer confinados a sus hogares, tiene que disminuir el robo a casa habitación.
b. Se incrementarán los casos de defensa propia por la defensa de los insumos;
c. Ante la escasa circulación vehicular, el robo en el transporte público o el robo de automóviles deben de descender; pero aumentará el robo de autopartes, “cristalazos”, robo de vehículos sin violencia al encontrarse estacionados.
d. Por el cierre de instituciones bancarias el robo a bancos; pero, se puede incrementar el de cuentahabientes quienes usarán con mayor regularidad los cajeros automáticos.
El estudio también describe un balance breve de las consecuencias en la violencia familiar, la ciberdelincuencia, los fraudes, la falsificación, los robos mediante el artegio, el tráfico de drogas, el homicidio y una reflexión para la post- pandemia.
Con información del instituto Nacional de Ciencias Penales (INACIPE).





