Morelia, Mich. | Acueducto.- La labor evangelizadora enfrenta retos importantes en el futuro inmediato debido al decremento de las personas al seminario para formarse como sacerdotes, monjas, laicos y a quienes optan por dedicarse a la vida monástica.
En el país ha presentado una disminución de hasta en 30% en relación con los ingresos en el año de 2005 ya que, en promedio, ingresaban al seminario para formarse cerca de 9 mil jóvenes, hoy la cifra oscila en 6 mil posibles ministros de culto.
En entrevista con Excelsior, el padre Octavio Pérez Ramírez, secretario ejecutivo de la Comisión Episcopal para Vocaciones y Ministerios, organismo de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), se asume a las generaciones millennials o centennials, quienes esperan resultados más rápidos, abandonando el cometido a los dos o tres años de haber ingresado a una formación que puede ir de 9, 12 y hasta 15 años de duración
“En realidad, la vocación sacerdotal no hay que forzarla; antes teníamos una imagen bíblica que era la de echar las redes para pescar las vocaciones; hoy usamos otra imagen: echar la semilla para que germine, echar las redes pudiera ser algo más inmediato porque echar la semilla requiere de tiempo, paciencia, pero estamos en esta línea de no forzar a los jóvenes, sino acompañarlos en su discernimiento”, señaló el padre.





