Baleados, perseguidos, quemados…

Especial

Morelia/Samuel Ponce Morales

Los dictámenes periciales practicados a los cadáveres recogidos en el rancho El Sol, de Tanhuato, luego del enfrentamiento del 2015 entre federales y supuestos criminales, revelan que al menos 15 de ellos presentaron disparos por la espalda.

El saldo total fue de 43 bajas, casi todas del bando de los civiles armados, excepto por la muerte de un agente de la Policía Federal.

“Al momento de realizarse los disparos de arma de fuego, el hoy occiso presentó su plano posterior en relación con la boca del cañón del arma de fuego que le infirió tales lesiones”, se repite varias veces en el informe del Servicio Médico Forense.

Además, algunos cuerpos registraron fracturas, heridas prominentes o huellas de atropellamiento.

El cadáver identificado con el número 35 tenía una herida de 9×6 centímetros localizada en tercio medio y distal de brazo derecho, así como otra de 3×3 centímetros en muslo izquierdo, con orificio de salida de 7×3 centímetros, ubicada en el glúteo izquierdo.

El cadáver número 7 presentaba una herida de arma de fuego, que le causó un orificio de 12×6 centímetros con exposición de masa encefálica, y otra de 6×1 centímetro a la altura del mentón.

El cadáver número 14 tenía una herida atípica de bala, de bordes estrellados y contundidos de 17 centímetros de diámetro, con fractura expuesta en hueso frontal, parietal y temporal izquierdos.

Los cuerpos señalados con los números 19, 37 y 35, presentaban quemaduras de primer, segundo y tercer grado. El segundo de ellos quedó completamente carbonizado y con amputación de miembros torácicos y pélvicos por el calcinamiento.

Otro cadáver, el número 33, tenía heridas contusas en región maxilar, mentón, labio inferior y antebrazo derecho, además de diversas escoriaciones y equimosis.

“Son las atípicas (lesiones) y características producidas en un hecho de tránsito terrestre, en su modalidad de atropellamiento, predominando las fases de impacto, proyección, caída y aplastamiento”, reveló el peritaje.

En su informe sobre este caso, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) hizo recomendaciones tanto a la Policía Federal como a la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE).

En el caso de la PGJE, el organismo dictaminó que no hubo un correcto manejo de la escena del crimen.

Al respecto, el Procurador Martín Godoy Castro admitió que el Servicio Médico Forense y el equipo con que contaban los peritos no fue suficiente para llevar a cabo el levantamiento de los 43 cadáveres y otras diligencias.

«El Semefo que tenemos no es para tramitar esta cantidad de cuerpos y los compañeros del área de Periciales pusieron cuerpos en el piso porque el número de planchas no correspondían al número de cuerpos», declaró el pasado viernes a la estación de radio Vox.

Y remató: «Ahí una disculpa a los familiares de los occisos en este caso, si los compañeros pusieron un cuerpo en el piso. Hay el reconocimiento de que no es un procedimiento correcto y de ahí las disculpas».

El funcionario dijo que otra recomendación dirigida a la PGJE fue por no utilizar suficiente material de identificación.

«La Procuraduría normalmente tiene material para levantar una escena donde tenemos tres o cuatro cuerpos. En este caso fue una escena donde teníamos 43, entonces a los compañeros se les acabaron los identificadores y utilizaron papel, pluma y marcador», aceptó.

Godoy Castro señaló que su dependencia atenderá las recomendaciones que hizo la CNDH para mejorar los protocolos en este tipo de diligencias.