Armando: coleccionista de recuerdos de una infancia que no olvida

Armando: coleccionista de recuerdos de una infancia que no olvida
Imagen ACG

Morelia, Michoacán | ACG.- Entre pequeñas figuras, tarjetas, tazos y otros objetos que alguna vez acompañaron la infancia de varias generaciones, Armando encuentra una forma de mantener vivos aquellos recuerdos. Su afición por coleccionar comenzó desde que era niño, a principios de los años noventa, cuando consiguió una de las figuras de monstruos de bolsillo que salían en los productos de aquella época.

Aquella primera colección fue el comienzo de un gusto que continuó durante su crecimiento. Con el paso de los años, Armando fue reuniendo diferentes objetos que encontraba y que llamaban su atención, hasta formar una colección con piezas de distintas épocas.

Tiempo después, la afición tomó un nuevo rumbo cuando, junto con su hijo Emy, comenzó un canal en redes sociales. Hace alrededor de seis años empezaron a realizar aperturas de diferentes coleccionables, una actividad que poco a poco los llevó a reunir todavía más piezas.

Los objetos repetidos comenzaron a intercambiarlos o regalarlos entre sus seguidores, y hace aproximadamente un año y medio decidieron comenzar también con la venta de algunas de esas piezas.

Actualmente, entre su colección se pueden encontrar tarjetas, tazos, figuras, pequeñas naves, personajes y otros objetos que fueron parte de diferentes épocas. Algunas piezas pertenecen a colecciones antiguas, mientras que otras son más recientes y continúan incorporándose.

Para Armando, cada objeto puede despertar un recuerdo distinto. Parte de las piezas permanecen como colección personal, mientras que otras buscan un nuevo dueño mediante el intercambio o la venta.

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En este recorrido también han aprendido a conservar y buscar piezas que ya no son tan fáciles de encontrar. Algunas llegan por medio de otros coleccionistas, mientras que otras forman parte de las piezas repetidas que han reunido durante los años de aperturas y búsquedas, haciendo que la colección continúe creciendo poco a poco.

La actividad también les ha permitido encontrarse con personas que comparten el mismo gusto por estos objetos. Algunos llegan buscando una pieza específica para completar una colección, mientras que otros se acercan simplemente porque reconocen algún personaje o figura que formó parte de su infancia.

Ahora, esta afición también tiene un espacio para encontrarse con otros coleccionistas. Los sábados, Armando instala parte de sus piezas en Vualáland, ubicado en el Paseo Escultórico de las Artes en el bosque Cuauhtémoc, cerca de la fuente de los patos, donde ofrece artículos con precios que van desde los 5 hasta los 300 pesos.

Lo que comenzó con una pequeña figura durante su infancia terminó convirtiéndose, con el paso de los años, en una colección que ahora comparte junto a su hijo y que reúne objetos capaces de llevar a quienes los encuentran de vuelta a algún recuerdo de su propia infancia.