Arantepacua sigue en la lucha por la justicia

(Imágenes: Jacqueline Espinoza)

Morelia, Mich. | Acueducto Online/ Jaqueline Espinoza.- Edificios rayados, vidrios rotos, policías auxiliares golpeados y una rabia acumulada, fue lo que dejó el paso de la manifestación de comuneros de Arantepacua, comunidad indígena ubicada en la localidad de Nahuatzen.

Hace seis años, durante el mandato de Silvano Aureoles Conejo como gobernador de Michoacán, se registró una «masacre» en dicha comunidad, pues a lugar arribaron elementos policiacos a atacar a los comuneros.

Se menciona que iban enviados por el ex gobernador Silvano y por quien en ese momento era el secretario de gobierno, Adrian López Solís.

Del hecho resultaron cuatro personas muertas y docenas de heridos, pues eran más las fuerzas que los policías llevaban que la que la comunidad tenía al defenderse solo con palos y piedras.

Por esto, el día de hoy, miércoles 5 de abril, en busca de justicia, ya que no se ha detenido a los culpables, se convocó a una gran marcha en la que la ciudad moreliana retumbaría con la rabia guardada.

El llamado era a las 10 am en las afueras de Casa Michoacán, al cual comenzaron a llegar los manifestantes, alrededor de las 11:20 de la mañana dio arranque la marcha.

Al avanzar a penas unos metros, una patrulla de la policía auxiliar, con dos elementos en su interior, fue interceptada por los jóvenes que iba al frente, impidiéndole el paso.

Los aerosoles lanzaron pintura hacia la unidad, en donde los hombres encapuchados escribían «justicia» y «5 de abril».

Posteriormente, los policías bajaron de la unidad ya que rocas grandes y bates comenzaron a azotar sobre el parabrisas.

Fue ahí cuando al querer correr para evitar les hicieran daño, los comuneros los alcanzaron y golpearon en las piernas, uno de ellos logró salir sin grandes lesiones pero el conductor resultó bañado en sangre.

Todo se pinto de rojo para él, su uniforme se vio machado por el golpe que le propiciaron en la parte trasera de la cabeza provocándole una abertura y al mismo tiempo lo desarmaron.

El policía auxiliar fue apoyado por varias reporteras y periodistas que se encontraban en el lugar y lo que a él más le preocupaba era su arma, pues los comuneros se la habían retirado.

Al cabo de 5 minutos de observar lo que pasaba con el policía y terminar de romper los vidrios de la unidad, la marcha siguió su curso.

Así durante unos kilómetros en los que las consignas «Silvano asesino, mata campesinos» y «5 de abril no se olvida» eran entonadas por todos y cada uno de los que caminaban hacia Palacio de Gobierno.

Al llegar a la Calzada Juárez, a la altura del Zoológico de Morelia, iban pintando también todas las estructuras para poner publicidad y deteniendo el tránsito de autos.

Comerciantes cerraban sus locales, las tiendas, los restaurantes, los hogares, pues al ver a los encapuchados con bates, palos, piedras y aerosoles imaginaban que sus negocios o mercancía podían salir afectados.

Al llegar a Plaza de Armas, en el Centro Histórico, se detuvieron, pues estaban planteado si era buena idea llegar por el lado izquierdo y de forma directa, pues los líderes temían que se encontraran granaderos en las afueras del Palacio.

Al final se aventuraron y decidieron hacerlo de forma directa, todavía no llegaba la primera lona que lideraba la marcha y en la que se pusieron las fotos de Silvano Aureoles al lado de la palabra «asesino» cuando los jóvenes corrieron hacia el edificio frente a la Catedral.

Ahí, comenzaron a romper todos los vidrios y a lanzar cohetes a la puerta principal y posteriormente al interior del lugar.

Llevaban escaleras en la camioneta de sonido, con estas, treparon hasta lo más alto para dejar consignas que no fueran tan fácil de limpiar por la altura.

Frente al Palacio de Gobierno, se concentró la manifestación y comenzaron a brindar discursos sobre el porqué de la lucha y lo mucho que está herida los ha doblado pero siempre se levantan y siguen de pie.

En la mayoría de los discursos se pedía cárcel a Silvano, así como la destitución del actual fiscal del Estado, Adrian López Solís.

No sé quedaría ahí la furia, unos minutos después, se dirigieron a la cabina de vigilancia de la Policía Auxiliar Municipal y comenzaron a golpearla, después lanzaron cohetes adentro y por si esto fuera poco, le prendieron fuego en la base.

Y así, fue como la cantera rosa se vio pintada con el objetivo de plasmar una lucha social que busca justicia y que exige ser escuchada.