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Morelia / Acueducto

Luego de que recibieran al presidente López Obrador con la danza del peyote en honor a su investidura presidencial, como ritual de bienvenida, preámbulo de la expresión de un caudal de peticiones de apoyos sociales, exigencias de respeto a sus tierras y territorios tras demandas por conflictos territoriales que amenazan su integridad y centros ceremoniales, y un sinfín de necesidades que esperan la palabra del titular Ejecutivo para empezar a ser reparadas.

El presidente contemplaba con una actitud seria, el escenario de gritos y pancartas en contra del gobernador Enrique Alfaro y el discurso formal de Claudia de Rosa, indígena wixárika, que resumía  los reclamos comunitarios y reivindicaba su demanda principal, de que han sido discriminados y frenados de una cosmovisión que los sostenía en condiciones diferente.. “No somos nada sin la energía de nuestros principales sitios sagrados.”

Seguido por el discurso reivindicador de su lucha por la corrupción y su apuesta por políticas que atiendan a las zonas marginadas, el mandatario abrió un espacio para anunciar la intervención gubernamental para la restitución de sus tierras, parte medular de los reclamos: “Vamos a atender el problema agrario de la región, vamos a buscar la conciliación.”

Invitó a la población  a hablar, llegar a acuerdos con la ayuda del gobierno, abriendo los expedientes de nuevo para poder apoyar al pueblo en caso de que no se tengan los fondos para indemnizar.

También explicó las complicaciones presupuestales derivados de los resabios del ­pasado: Antes aprobaban el presupuesto por unanimidad. Los maiceaban. Eso sucedía, por eso ahora hay protestas de los presidentes municipales y de organizaciones, anticipando que a las alcaldías se les otorgará los recursos que les corresponda por ley y las organizaciones que se vayan acostumbrando que los apoyos van a ser directos, porque los apoyos sociales no llegaban o llegaban con moche.

El griterío comenzó cuando  Alfaro habló y ante los gritos de rechazo de la comunidad de Santa Catarina reviró: No me ha gustado evadir temas, voy a visitar Santa Catarina, pero no acepto los chantajes al cierre de acuerdos. Vamos a cumplir nuestra palabra de invertir 32 millones de pesos para apoyar a la comunidad que sus autoridades se negaron a recibir un solo peso para obras de salud, educación.

Luego, en la Mesa del Nayar, ante los indígenas, anunció la llegada del programa Sembrando Vida, 4 mil 500 pesos mensuales para la siembra de árboles maderables y frutales. No van a tener necesidad de otros cultivos; van a tener ese ingreso permanentemente, porque, a pesar de las crisis, ustedes no abandonan sus comunidades.