Apenas se percibía el olor, pero el fuego…

Morelia/Miguel Ángel Santos

Desde la 21/a zona militar de Morelia salimos en un camión militar con rumbo a la base conocida como «La Peña del Coyote» ubicada en las afueras de la ciudad.
El objetivo de los militares era claro, debían realizar la ceremonia de quema de narcóticos y nos invitaron para mostrar los resultados de esta colaboración entre el Ejercito, la Fiscalía General del Estado y la recién creada Guardia Nacional.

Al llegar se notó el orden militar, «¿Cuántos activos? ¿Cuántos de prensa?», preguntaron en la puerta, un protocolo siempre necesario para resguardar la integridad de la base militar.
Los enervantes ya estaban listos, más de 600 kilogramos de narcóticos distribuidos entre mariguana, matanfetamina, cocaína, medicamentos y heroína; todos apilados dentro de una fosa para dar seguridad en la quema, que el fuego no se expandiera por los alrededores de pasto.

Eso sí, el fuego se propagó rápidamente por encima del montón de drogas, elevando un humo denso y negro, por más de 20 metros, que después se dispersaba.
Finalmente, los soldados se dispersaron, sólo unos cuantos se quedaron vigilando el fuego con extintores en mano.