“¡Agua sí, puente no!”

Foto: Enrique Castro

Morelia/Leticia Florian

En Villas del Pedregal, considerado el fraccionamiento más grande de América Latina,  habitan 31 mil 800 habitantes, quienes tienen que enfrentar la carencia de servicios como el suministros de agua, alumbrado público, espacios deportivos y educación, ya que solo cuentan con dos escuelas primarias, una de las cuales tiene un total de mil 420 alumnos divididos en dos turnos.

Aunado a la falta de servicios, a los habitantes de Villas del Pedregal aqueja el encarecimiento de impuestos como el predial y el agua, ya que tienen que pagar 300 pesos por tinaco, lo que apenas alcanza para una semana, es decir que al bimestre mínimo requieren gastar 2 mil 400 pesos.

Cuando hay agua, narraron los pobladores, suele ser cada ocho días, requieren rentar bombas, comprar garrafones y cuidar hasta que se llenan, porque el hilo es muy delgado, en el peor de los casos tardan hasta dos semanas  en suministrarles el vital líquido.

En este fraccionamiento, según Odín García Juárez, presidente del Comité del Agua Potable, el 84 por ciento de los créditos para la adquisición de viviendas en este fraccionamiento se otorgaron a mujeres, y de esos 64 por ciento representan familias monoparentales.

Una escena frecuente, advirtieron los vecinos, es ver a las madres de familia que tienen que dejar a sus hijos para ir a trabajar para poder pagar su Infonavit, y por las tardes llegar y darse cuenta que ya no tiene agua para poder asearse o bañar a sus hijos, es más ni para lavar trastes.

Por lo anterior, explicó García Juárez,  le manifestamos al presiente municipal con licencia Alfonso Martínez, que más que un puente peatonal, necesitamos que nos resuelva el problema del agua, sin embargo para él resultó una ofensa, y reventó una reunión con los vecinos.

Tras lo anterior, acusó, comenzaron amenazas en su contra en la que le perdían que le bajara. Días después, se emprendió una protesta en la que colonos instalaron mantas en las que manifestaban su rechazo al candidato independiente, ello derivó en una mayor amenaza, ahora contra su familia.

Y narró, un grupo de hombres ingresaron a su hogar donde amagaron con un arma a su esposa en presencia de sus dos hijas, mientras otros más retiraban las mantas colocadas frente a su casa y sujetas a la azotea.

El colono, admitió no poder asegurar que sea el grupo del edil con licencia los responsables, aún sí los responsabilizó de cualquier agresión en su contra.