Morelia, Mich. | Asaid Castro/ACG.- A unos metros del mercado Independencia, en la esquina de Virrey de Mendoza y Ana María Gallaga, se encuentra Abarrotes Las Gaviotas. Es una tiendita de barrio que funciona como máquina del tiempo hacia la Morelia de mediados del siglo pasado.
Al cruzar la puerta de herrería aparecen sus muebles y anaqueles de madera originales en tonos verde y azul turquesa. Sobre el mostrador destaca una báscula de pesas con su charola y balanzón metálico que aún mide a la antigua, junto a una canasta de mimbre y vitrinas de madera para dulces. Aquí no hay bodega: literalmente todo lo que se ve es todo lo que hay.
En las repisas altas, la mercancía de sopas y aceites convive con objetos guardados en el tiempo. Un reloj de porcelana con querubines, estampas del Niño Jesús e imágenes religiosas en la pared acompañan el lugar, que conserva la misma distribución con la que atendía a los vecinos hace seis décadas.
La tendera es una mujer de la tercera edad que atiende sentada detrás del mostrador, dice, la tienda abrió sus puertas en la década de los 70. Reservada y tímida ante las cámaras, prefiere no dar entrevistas, aunque permite retratar el espacio. Afuera, la fachada blanca y guinda con el nombre «Las Gaviotas» desgastado sigue firme en la esquina como un testigo que resiste en el centro.





