Editorial | Histórico de Morelia: una segunda operación o tic, toc…

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  • Sin una estrategia coordinada, el corazón de la capital michoacana podría enfrentar un daño irreversible...

A simple vista, todo indica que el centro histórico de Morelia va perdiendo graduamente el orden que lo consagró como Patrimonio Mundial. Hay intentos, hasta el momento casi infructuosos de volverse a instalar el comercio ambulante; la invasión de sitios de taxis sobre la Madero evidencian un relajamiento de las normas.

Sin duda, ese tipo de situaciones son elementos que se suman a problemas más severos como la gentrificación y el despoblamiento. Las casonas habitacionales se transforman sin control en ruidosos bares nocturnos, mientras el tráfico pesado ignora los horarios de carga y descarga, asfixiando la movilidad del primer cuadro.

Si, el deterioro material avanza al amparo de la indolencia, reflejado en pintas constantes y fachadas vandalizadas. Peor aún, decenas de inmuebles catalogados permanecen en el abandono absoluto y bajo un riesgo inminente de colapso, convirtiéndose en trampas mortales durante cada temporada de lluvias.

Ante este sombrío panorama, resulta urgente e impostergable convocar a un segundo y definitivo rescate del sitio. No se puede permitir que el desinterés político, más en tiempos electorales, devore los logros del histórico acuerdo de reordenamiento del año 2001, el cual rescató al corazón moreliano del caos urbano.

A estas alturas, la considerada joya cultural de Michoacán requiere recuperar su dignidad residencial y su estricta aplicación de la ley. Preservar la magia de Morelia exige una intervención integral inmediata que devuelva el espacio público a los ciudadanos y proteja su invaluable legado para el futuro.

Por ello, los gobiernos de Morelia y de Michoacán deben trabajar juntos y coordinados en este rescate urgente. Colectivos ciudadanos exigen que ambas administraciones superen diferencias políticas para aplicar la ley y reordenar lo desordenado. No hay más, solo ambos pueden lograr ese segundo rescate; no hay más soluciones a la vista .

Sin embargo, todo indica que ya no será en estos tiempos, en este sexenio, en este trienio, los tiempos políticos electorales guiñen su inviabilidad.