Morelia, Mich./Acueducto.- Marcela Azuela de la organización Hogar Justo menciona que se tiene reporte que durante esta pandemia algunas trabajadoras del hogar siguen yendo a sus trabajos, al parecer con bunas medidas de seguridad y protección; sin embargo, a algunas no las dejan salir de las casas en las que trabajan aunque ellas quieran salir, situación muy preocupante, casi esclavitud.
Muchas trabajadoras del hogar están siendo víctimas de empleadores que no respetan sus derechos laborales, ya sea porque las hacen exponer su salud para seguir trabajando, las retuvieron en casa, o porque les dijeron que dejaran de acudir a trabajar durante la emergencia sanitaria pero mientras no les están pagando su sueldo.
En esta situación encontramos a Alicia, es trabajadora del hogar en Puebla, en una casa en la que está de planta de lunes a sábado. Su último día de trabajo fue el 18 de abril, pero no por las medidas tomadas ante la pandemia de COVID-19, sino porque un día después, se tuvo que ir al hospital a parir.
A pesar de tener 9 meses de embarazo, sus jefes le dijeron que si no se sentía mal, tenía que seguir yendo a trabajar, y le sugirieron tomarse solo ocho días para recuperarse del parto y volver —aunque no lo ha hecho—
El último mes le pagaron menos porque ya no podía hacer todas las labores de limpieza de la casa. De los mil 200 pesos que le daban por los seis días de trabajo semanal, que es menos de dos salarios mínimos, le rebajaron a solo mil, es decir, 167 pesos por día.
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Los empleadores de Alicia (nombre cambiado por confidencialidad), además, ignoraron todas las advertencias de las autoridades de salud respecto a que las mujeres embarazadas son parte de la población con mayor riesgo de contagio y que, aun sin serlo, debieron garantizarle medidas de sanidad y distanciamiento social.
Hasta su último día de trabajo, y de embarazo, siguió saliendo de la casa el fin de semana para tomar sus descansos y volver el lunes. Se compró ella misma cubrebocas para subirse a la combi en la que hacía una hora de camino hasta su destino.
Alicia, de 21 años se atendió en un hospital público donde le cobraron 2 mil pesos por el parto: el sueldo de dos semanas, que es el tiempo que lleva sin ir a trabajar y, por lo tanto, sin cobrar. Solo un hermano la está apoyando y un vecino, hijo de otra trabajadora de limpieza, que se organizó para recabar donativos y repartir despensas entre las mujeres de la colonia que están en situaciones similares.
A muchas de las trabajadoras del hogar se les ha dicho que dejen de acudir durante la contingencia sanitaria, que al término de la misma recuperarán su trabajo, pero mientras no estarán recibiendo ningún sueldo.
Con información de Alberto Pradilla, Ixtaro Arteta, Animal Político





