Morelia, Mich. / Nancy V. Herrejon.- La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (en inglés United Nations Educational, Scientific and Cultural Organization (UNESCO) calcula que más del 89% del total de la población de estudiantes inscritos en la educación en todo el mundo está actualmente fuera de la escuela debido al cierre de la COVID-19.
Este porcentaje representa a 1.54 millones de niñas, niños y jóvenes que están inscritos en la escuela o en la universidad, incluidas casi 743 millones de niñas. Más de 111 millones de estas niñas viven en los países menos desarrollados del mundo, donde obtener una educación ya es una lucha.
Se trata de contextos de pobreza extrema, vulnerabilidad económica y crisis, donde las disparidades de género en la educación son las más elevadas. Los cierres en Malí, Níger y Sudán del Sur — países con los niveles más bajos de escolarización y finalización de estudios en el caso de las niñas— han dejado sin clases a más de cuatro millones de niñas.
Si bien muchas niñas seguirán adelante con su educación cuando se abran las puertas de la escuela, otras nunca volverán a la escuela. Las respuestas educativas deben priorizar las necesidades de las niñas adolescentes, a riesgo de retroceder 20 años en los avances en pos de la educación de las niñas.
Plan International y la UNESCO advierten acerca del posible aumento en las tasas de deserción escolar, esto debido a que la pandemia del Covid-19 ha obligado a cerrar las escuelas en 185 países.
Stefania Giannini, Subdirectora General de Educación de la UNESCO, y Anne-Birgitte Albrectsen, Directora Ejecutiva de Plan International, señalaron que esto afectará de manera desproporcionada a las niñas adolescentes, arraigará las brechas de género en la educación y llevará a un aumento en el riesgo de explotación sexual, embarazo precoz y matrimonio precoz y forzado.
A medida que los Gobiernos del mundo se preparan para cerrar las escuelas por períodos indeterminados, los especialistas y encargados de formular políticas aprenden de las lecciones de crisis pasadas para atender los desafíos específicos de las niñas.
“Instamos a los Gobiernos a proteger los avances en pos de la educación de las niñas mediante las siguientes seis acciones con base empírica, sensibles al género y acordes al contexto” instaron las titulares.
*Multiplicar la capacidad de los docentes y las comunidades
*Adoptar prácticas adecuadas de enseñanza a distancia
*Evaluar la brecha digital de género en aquellos lugares donde la internet y las soluciones digitales para la enseñanza.
*Preservar los servicios básicos
*Implicar a los jóvenes
*Garantizar el regreso a la escuela
Con información de Plan Internacional, UNESCO





