Los 38 días de incertidumbre

ACG

Morelia/Redacción

Eran alrededor de las seis de la tarde del 18 de mayo en Nueva Italia, Michoacán, el director del Canal 6Tv, Salvador Adame Pardo se encontraba a las afueras de una planta purificadora de agua donde trabajaba, cuando una camioneta Ford color negro se detuvo frente a él y unos hombres encapuchados le obligaron a abordar el vehículo. Desde entonces, nadie lo volvió a ver.

Pasaron más de cuatro semanas, ni el Gobierno Estatal y mucho menos el federal, ha dado respuesta al gremio periodístico ni a los familiares de Salvador que exigen su regreso con vida.

De acuerdo con testigos consultados por la familia de la víctima, la camioneta negra partió hacia el poblado denominado como Nuevo Coróndiro, del mismo municipio de Múgica, donde existe la presencia de cárteles de la droga autodenominados como La Nueva Familia Michoacana, Los Viagras, Cártel de Jalisco Nueva Generación, Los Caballeros Templarios y el de “El Cenizo”.

La desaparición de Salvador llegó a encender la llama de la indignación que ya se expandía por México tras el asesinato, que también continúa impune, de Javier Valdez, el de Miroslava Breach, el de Maximino Rodríguez… Seis periodistas en cinco meses. Los periodistas comenzaron a abandonar las cámaras y los micrófonos para gritar de viva voz “NI UNO MÁS”.

Salvador Adame había denunciado con anterioridad a sus familiares y amigos recibir presión y amenazas por parte del narcotráfico; por ello, llevaba seis años sin cubrir hechos de violencia. Sin embargo, siempre fue muy crítico con el gobierno municipal de Múgica, cuyo edil, Salvador Ruíz Ruíz, es uno de los principales sospechosos para la opinión pública.
Ruíz Ruíz, en sus primeras declaraciones, afirmó siempre haber sido muy “paciente” con las críticas de Adame hacia su gobierno.

Sin embargo, la propia esposa de Adame, Frida Urtiz, afirmó que tenía problemas con el alcalde.
“Mi esposo ha sido muy crítico de los gobiernos municipales, sus investigaciones siempre tenían que ver con asuntos públicos, pero nunca habíamos tenido problemas sino hasta ahora con el alcalde Salvador Ruiz”, aseguró Frida.

Entre las acciones que los periodistas michoacanos realizaron para exigir su regreso con vida, se encuentra una marcha donde el gremio se reunió en las calles de Morelia a gritar lo que tantos otros callan; además, han encarado al Gobierno michoacano para exigir mejoras en las penosas condiciones laborales y de seguridad.

El gobernador, Silvano Aureoles, se reunió con un selecto grupo de comunicadores y familiares de Salvador donde, además de hacer presentes dos amenazas a periodistas en Apatzingán, el gobernador se comprometió a “urgir” al Congreso local para que Michoacán cuente con una ley que proteja a los periodistas además de tener una serie de proyectos a favor del gremio reporteril, entre ellos un fondo de jubilación, apoyos a viviendas y seguridad social.

El 30 de mayo, el procurador de Justicia en Michoacán, José Martin Godoy Castro, rindió cuentas al gremio periodístico, e hizo públicas las tres líneas de investigación que la PGJE tenía a su cargo.
Una de ellas, se relacionaba con amenazas personales de Salvador, supuestamente por tener relaciones sexuales con tres mujeres casadas.
Otra línea hablaba sobre una posible deuda económica de un predio que Salvador habría comprado, y la tercera línea era referente a su labor periodística. Ninguna línea ha sido agotada.
El 31 de mayo, los periodistas presentaron una denuncia penal colectiva ante la Procuraduría General de Justicia del Estado, amparándose en los artículos 108 y 109 del Código Nacional de Procedimientos Penales en calidad de víctimas indirectas, por considerar que el caso de Salvador tiene como causa su profesión.

Un día después, presentaron una solicitud ante las Cámaras Alta y Baja del Congreso de la Unión, en exigencia para que se tipifique en el Código Penal Federal a los actos que atenten contra el ejercicio periodístico.

Hace algunos días, el procurador Godoy Castro descartó la denuncia de “víctimas indirectas” que presentó el gremio; sin embargo, al día siguiente, la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas negó que esto fuera cierto.

A más de un mes de su desaparición, los periodistas salieron a las calles una vez más para exigir el regreso de Salvador Adame, esta vez, con claveles blancos en las manos que antes sostenían cámaras y plumas. Sin olvido ni perdón, el gremio sigue y seguirá peleando por protección; sin embargo, entre versiones no confirmadas y rumores, cada día que pasa, la esperanza de encontrarlo con vida disminuye. Y la justicia, pendiente.

Sin embargo este lunes 26 de junio la Procuraduría General de Justicia de Michoacán localizó los restos del periodista levantado en el municipio de Múgica, Salvador Adame Pardo .