«Virgencita, virgencita mía…»

Foto: AFM

Morelia/Redacción

En diciembre el último mes del año, una de las tradiciones más esperadas por los fieles católicos, es el del día de la virgen de Guadalupe, que como cada años reúne a miles de fieles en todo el País.

En la capital michoacana, los fieles católicos inician su arribo al templo de San Diego, la madrugada del 12 de Diciembre con la esperanza de cumplir un año la visita a la virgen guadalupana.

A pie, en bicicleta, en camionetas, camiones y automóviles van llegando los creyentes a buscar un espacio para presenciar la tradicional misa y mañanitas a la Virgen Morena.

Según la tradición católica, el indígena Juan Diego caminaba junto al cerro del Tepeyac cuando escuchó una voz que lo llamaba por su nombre, subió a la cumbre y vio a una imagen de sobrehumana belleza con un halo brillante, que le dijo, «Juanito, el más pequeño de mis hijos, yo soy la siempre virgen María, madre del verdadero Dios. Deseo que se me construya aquí un templo, para mostrar y prodigar todo mi amor, compasión, auxilio y defensa a todos los moradores de esta tierra y a todos los que me invoquen y en mí confíen. Ve donde el señor Obispo y dile que deseo un templo en este llano. Anda y pon en ello todo tu esfuerzo».