Morelia/Julieta Coria
Juan Pablo González cursa el primer año de secundaria en la Federal No. 1 “José María Morelos” muy cerca de su escuela, acudió a la 21 zona Militar a ser testigo de la destrucción de Juguetes Bélicos como parte de la Campaña “Juguemos sin Violencia” en Morelia.
Acompañado de sus amigos, Pablo con asombro las sierras y el equipo de los soldados “lo que más me gustó fue ver todo su equipo y me gustó también cuando tocaron el himno nacional, todo parejitos desfilan” dice emocionado.
Pablo aún no sabe que seré de grande, aún no define qué es lo que quiere estudiar “pero si sé que no me gustaría ser soldados, por que luego son lo que los matan los criminales y no siempre los dejan hacer bien su trabajo”.
La destrucción de juguetes como las pistolas, los cuchillos, navajas y espadas, le parece son buenas decisiones por parte del gobierno y de los soldados, “mis papás dicen que los niños de ahora son más agresivos que antes y todo es por la violencia que ven en las películas” dice Pablo, mientras sus compañeros ríen a su lado.
“A mi casi nunca me compraron pistolas y armas de juguetes pero si tuve varias de agua y jugábamos con mis primos” cuenta mientras observa un trompo que le fue obsequiado.
Desde que era pequeño sus juegos eran con balones o deportes, “pero siempre preferí los videojuegos, también había muchos de guerras y armas, era lo que jugábamos con mis amigos” dice sonriente.
Aunque no se considera un niño violento, conoce quienes si se obsesionan con el gusto por las armas, desde niños “es lo que vemos en las película y queremos ser como ellos”.
Antes de regresar a su escuela, habla sobre la importancia de los juegos tradicionales en lugar de juguetes bélicos, piensa que “si hubiera más promoción a los juguetes tradicionales y menos a los de guerra tal vez bajaría un poco la violencia, pero no, muchos ni conocemos los juguetes de madera sé que es un balero, pero no se usarlo ni tampoco el yoyo”.
Entre ellos ríen sobre lo dicho por Juan Pablo pero concuerdan con él y entre ellos miran su nuevos juguetes y dicen en voz alta; “y éstos qué, cómo se usan o qué” desaparecen con ellos en mano.






