Julieta Coria/Morelia
Algunos dicen que son más de 300, otros aseguran que son 650, lo cierto es, que como una ola rosa, cientos de mujeres, inundaban la plaza del Jardín de Morelos, la mañana nublada en la ciudad de las canteras…
Uniformadas con el característico color femenino, gorros y pancartas en mano, los trabajadores de la empresa Mantenimiento Industria e Institucional Integrado S.A de C.V, mujeres, la gran mayoría mujeres, empezaban a agruparse, para lo que sería, la primera manifestación y marcha de la empresa en exigencia de pagos adeudados por parte de la Secretaría de Salud en el estado.

Ellas lucen contentas, tranquilas, estén emocionadas porque es la primera vez que alzan la voz y salen a las calles para “exigir su derecho a trabajar” como dice Estela Sánchez de 36 años “no se vale la verdad, nos quieren quitar nuestro trabajo, imagínese que hacemos, la situación está difícil, entre más edad tenga uno más complicada la tenemos”, dice preocupada.
A Estela le preocupan sus tres hijos, el de 21, el de 19 y la pequeña de 13 “yo lo único que se hacer es limpiar y ahora sin trabajo, no sé si pueda encontrar algo así”

Ella desparece en la multitud va en busca de su compañera de área, alza la vista y camina despacio con la tristeza a cuestas, de pensar que hará sin trabajo.
“Movimiento rosado, movimiento rosado” otro grupo de mujeres alegres cantan en bola como disfrutando la reunión mientras se organizan, para emprender la marcha, algunas sentadas al sol beben café jugo y sándwich para aguantar.

“Yo la verdad, exijo mi derecho a trabajar, es un derecho nuestro” dice Estela con una lista en mano, para confirmar que estén todas las trabajadoras” Yo creo es pura corrupción, porque dicen que, si hay dinero, pero luego hay privilegios entre los trabajadores y pues todo se va para las del sindicato, y nosotras que somos de empresas privadas ni pagan y eso que ganamos bien poquito” ya con tono de enojo, platica con sus compañeras.
“Pero primero Dios, esperemos que si nos den contrato…” sonría.
A la plaza del caballito cada vez más crece la ola rosa, cada vez más mujeres aparecen la plaza, ya están listas, ya es momento de caminar y avanzar y así parten, las de pancartas y altavoz van hasta adelante, todas empiezan a caminar, algunas nerviosas, solo sonríen.
“Queremos trabajo” “Silvano no cumple” eran las plegarias lanzadas al aire con cierta armonía, que pregonaban sobre la Avenida Acueducto, rumbo al palacio de gobierno y luego a la Secretaría de Salud para plantarse ahí y hacer presencia.

Al llegar, la efusividad ha crecido, se les ve más unidas que calles atrás, la preocupación mezclada con el calor, se refleja en sus rostros, las pancarta y los cantos se han ido, ellas se refugian el la sobra muy cerquita de la inmensa catedral, ya no ha risas, ya no hay bromas, se ha disipado la ola rosa y solo queda la incertidumbre …





