Y, “somos los perros más flacos..”

ACG

Morelia/Vianey Cervantes G.

Café, galletas, botellas de agua y hojas en blanco. Cerca de cien periodistas michoacanos estábamos presentes y listos para adquirir un nuevo enfoque respecto a la forma de hacer periodismo, visto desde los tratados internacionales y las leyes que establece la Constitución Mexicana.

El periodista Marco Lara Klahr se movía entre  las mesas, usaba una playera de un color frío que contrastaba con sus ojos, “nosotros somos el perro más flaco” decía; comenzó con el tema de lo peligroso que resulta ser comunicador. “Nunca nos ponemos a pensar que nosotros somos los culpables por cómo difundimos las noticias (…) como somos los que más arriesgamos la vida, como tenemos las peores condiciones. Por eso, queremos dedicarle esta conferencia a Salvador Adame. Salvador, ¡te queremos con vida!”.

En la enorme pantalla detrás de él aparecieron dichas palabras y el nombre del periodista de Tierra Caliente desaparecido vibró en los asistentes; en la sala, tímidos aplausos quisieron hacerse festejo, pero se apagaron rápidamente.

Sobre el “deber ser” del periodista, son como los mandamientos. No matarás, no mentirás… pero claro, hay quienes “son excepciones”. Sus manos se movían acusatorias en varias ocasiones,  señalaba con sus dedo firmes y gesticulaba como si tuviera rabia, quizás pasión por su labor.

“Como seres únicos e irrepetibles, las personas poseemos bienes subjetivos, relativos a nuestro bienestar físico y moral”. A este  tema entró para recordarnos que, al hacer una nota, estamos hablando de personas, entró aquí el asunto de la dignidad humana, bien intangible que los medios masivos muchas veces no respetan.

Klahr, en su conferencia “La Cobertura periodística y comunicación gubernamental ante el Nuevo Sistema de Justicia Penal y los derechos humanos” entró en el debate: los derechos humanos, ciertos derechos humanos, ¿son relativos o absolutos? “El derecho a la vida, ¿relativo o absoluto?” Era serio, sus bromas incluso eran firmes, su sonrisa era franca pero discreta. Se paseaba por la sala e interceptaba a los periodistas.

Por momentos, la conferencia me recordó a una clase de la escuela, no me quería reír o platicar pues sentía su mirada ‘acusadora’.  Un compañero de Acueducto Online mencionó en cierto momento, que él se guiaba por los once principios de Goebbels y comenzaron a reír con una compañera. Klahr entonces los abordó sobre de qué se reían. Siendo un judío, la bromita no pareció gustarle y al contrario, se molestó bastante. “cuidado, estás hablando con un judío, no vamos a entrar aquí en una discusión”. El conferencista se alejó y el regañado rió apenado.

Una hora y media y 2 cafés después se abordó el tema de la privacidad que a los medios no debería, pero sí nos importa. Ejemplo, el alcoholismo de Calderón, las preferencias sexuales de líderes, etcétera. “Ya estamos terminando”, el apasionado periodista repetía esta frase  cada vez que nos veía dispersos. Para ‘despejarnos’, nos ponía a leer las diapositivas y entonces sí me sentí de nuevo como en clases.

Aunque afirmó que los periodistas no deben poner ápodos, que no deben venderse ante esos estigmas y calificaciones que hieren a la sociedad, de pronto surgió el término “El Virrey” para el ex gobernador Javier Duarte (o como dijeron por ahí, el “Javidu”).  Se habló de todos sus indirectos homicidios, (de él y otros gobernantes), de los estigmas de los feminicidios, de los cárteles, de las omisiones…

Finalmente y, luego de dos horas interesantes pero intensas,  comenzaron las preguntas sobre cómo hacer este nuevo periodismo respetando los derechos humanos y la dignidad humana. Afuera, el sol aún no desaparecía, cerraron la conferencia; nos entregaron un reconocimiento por nuestra asistencia y por fin, pasadas las nueve de la noche, salimos de regreso a nuestros hogares, algunos reflexionando sobre la conferencia, yo agradeciendo no haber estudiado derecho, pero satisfecha por este nuevo ‘lente’ que crea la información en la mente humana.