Las figuras morenistas michoacanas tratan desestimar las versiones de sus principales enemigos políticos, los perredistas, sobre todo aquellas que tratan de englobarlos en un narco partido.
Para ellas ha sido difícil, complicado, al menos mediáticamente hablando, contrarrestar esas versiones que empiezan, aunque en forma atrabancada, a posicionarse en el imaginario social.
No hay duda, aunque de manera focalizada, que el crimen organizado incidió en las pasadas elecciones locales del territorio michoacano, en gran número de caso a favor de los candidatos de MORENA.
Sin embargo, para los perredistas, dejando a un lado sus errores durante el proceso electoral local y en mismo día de los comicios, hubo una narcoelección que le impidió alzarse con una amplia victoria.
Y, claro, para los morenistas no hubo tal narcoelección y mucho menos que su instituto político sea narcopartido, de ahí que fustiguen a quienes sitúan tales señalamientos, aunque no como quisieran.
En ese sentido, el gobernador electo, Alfredo Ramírez Bedolla, el cual ha descartado la anulación de las elecciones y mira hacia adelante, considerado en tres puntos el por qué MORENA ganó.
Si, en tres puntos lo hace, pero, al menos en esta ocasión, en una reciente entrevista publicada en esta casa editorial, no estableciendo las fortalezas internas morenistas, sino asumiendo las debilidades perrdistas:
1.- Los partidos políticos tradicionales antepusieron el pragmatismo político a sus principios, y formaron una alianza que también fue castigada por sus propios militantes, así como por la ciudadanía en general.
2.- Cayó por tierra el mito del voto duro, y quedó demostrado que los votantes, cada vez más, se inclinan por los proyectos y candidatos que más identifican con los intereses colectivos.
3.- A la alianza del PRI, PAN y PRD le resulta difícil entender el voto cruzado, parece que no ven, o no quieren entender, que sus militantes declinaron el voto a favor de Morena.
Como se ve, el diputado local con licencia alude a otras razones externas la razón de su triunfo, no a la intervención directa o indirecta del crimen organizado, aunque no se podría esperar de otra forma.
En cambio, visualiza que su victoria electoral se basó en la caída del voto duro perredista, más que el de los panistas y priístas, y a la par el arribo del cruzado que fue depositado en las urnas a favor de MORENA.





