
Morelia, Mich. | Acueducto Noticias/ Jaqueline Espinoza.– Entre los aires giran aquellos valientes jóvenes que por herencia suben al volantín de 12 metros para honrar a sus antepasados y por qué no, sentir un poco de adrenalina.
San Pedro Tarímbaro, es uno de los lugares que aún conservan la tradición de más de 2500 años, está empezó por San Pedro, una de las figuras religiosas a la que respetan en la localidad y en honor a él es que se comenzó a volar.

Dentro de la gran explicación de está tradición destaca la importancia de los 4 elementos en el mundo, así como los 4 puntos cardinales, hecho por el cual, los voladores siempre tienen que ser 4 hombres.
«Lo que nosotros hacemos es un círculo virtuoso y me gusta a mí llamarle la escencia de la vida, porque todo lo que hacemos es en relación a ellos» dijo Carlos Medina, volador desde hace 10 años.
El gran palo que se postra en un terreno despejado para elevar a los jóvenes puede llegar a medir más de 18 metros, dependiendo de la experiencia de los voladores y la altura a la que se quieran subir, este mismo se cambia cada que el pájaro carpintero avisa.
«El anterior que teníamos media 26 metros libres pero nosotros no podemos decir cuando se cambia, hay circunstancias de la naturaleza, de un rato o tenemos un guardián, es el pájaro carpintero y él decide cuánto nos dura porque ahí anida y hay veces que le hace agujeros muy grandes»
Los principales requisitos para volar, son tener valor y respeto por la tradición y ceremonia que se realiza de manera previa, en la cual se pide permiso y protección a San Pedro, para bajar sin complicaciones.
Los elegidos para subir al volantín mayormente son jóvenes de entre 12 a 17 años, ya que después de esta edad ya no les es posible seguir haciéndolo porque muchos salen a estudiar a otras partes o simplemente descuidan la actividad.

«Tenemos un traje rojo con colores vivimos que en sí es el color del Señor San Pedro, pero también es el color del pájaro carpintero que es nuestro guardian»
La diferencia entre los voladores de San Pedro y los de Papantla es el apoyo que se les da, así lo compartió Carlos, pues en su caso, lo hacen solo por tradición y no hay acercamiento con autoridades para impulsar lo que se hace en San Pedro Tarimbaro.
Aunque se ha querido incluir también a mujeres en la actividad, no se ha logrado, no porque no quieran, sino porque la familia no se los permite.






