Violencia ataja equidad

Imagen: Héctor Tapia

Morelia/Héctor Tapia

Hijo de una enfermera partera y de quien fuera un locutor de Radio UNAM que escribía una columna para una revista feminista, Carlos Erandi Rodríguez García señala que hay zonas del estado especialmente complicadas para avanzar en el tema de la equidad de género; estas zonas están marcadas por la violencia.

Señala que esta violencia si ha dictado la dinámica social en que se desenvuelven esas regiones, como la de Tierra Caliente, y que por la misma dinámica ha sido difícil entrar a esas zonas y llevar talleres o charlas sobre la perspectiva de género.

“Erandi” era el seudónimo que utilizaba su papá para escribir la columna en la revista feminista, en la ciudad de México, pero también este nombre se lo pusieron a él, quizá por la misma columna.

Carlos Erandi, el menor de 8 hijos de ésta familia, no imaginó que tiempo después recibiría un premio por trabajar la perspectiva de género en Michoacán, a raíz de sus investigaciones y participación a través de distintos talleres en diversas zonas del estado.

No fue el único en recibir el Premio Eréndira, también lo recibió la licenciada en Psicología Social por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Elvia Margarita Gaitán Flores.

En el caso de Carlos Erandi Rodríguez, quien se tuvo que ir a estudiar la licenciatura en Sociología por la Universidad Metropolitana, a la ciudad de México, en el área de Sociología Rural, él comenzó a vincularse con una agencia de noticias para poder desarrollar el tema de la inclusión de las mujeres en los medios de comunicación, ésta era su investigación.

Haber elegido este tema, explica, de alguna manera “me abre camino”; luego de terminar la licenciatura, dice, empezó a involucrarse con las organizaciones sociales.

Ya en Pátzcuaro, a la par de la realización de su investigación, comienza a desarrollar trabajos para el entonces Instituto de la Mujer de Michoacán, con quien colabora desde entonces sin trabajar para la dependencia, explica.

Al trabajar de manera constante con proyectos que tenían que ver con las perspectivas de género, la violencia contra la mujer, esto lo llevó a recorrer varias partes del estado, por esto, dice, “cada región tiene una dinámica social distinta”.

Él ha trabajado, explica, con las vertientes de comunicación, salud sexual y reproductiva y la academia, en el tema de investigación.

En comunicación trabajó con una radionovela, que le permitió acercarse a sectores vulnerables como los sexo trabajadores y sexo trabajadoras,  personas portadoras del VIH Sida, entre otros sectores que, asegura, le han sensibilizado aún más sobre lo que padecen los sectores más vulnerables.

En Tierra Caliente, dice en entrevista, “nos ha tocado vivir es que en algunos municipios había parejas que se metían a las casas donde trabajábamos, para sacar a sus señoras de los talleres ‘para no estar alborotando el gallinero’”, explica.

La inseguridad “sí afecta al tema de género porque en ocasiones no podemos entrar a algunas comunidades y cuando se logra está muy controlado lo que haga uno”.

“Tiene que ir uno con pinzas para saber cómo manejar varios temas, uno de ellos son las familias, los niños o niñas, quienes ven que los papás encañonan a las mamás”, cuenta.

Detalla que incluso se ha sabido de casos en que dentro de las mismas familias hay abusos sexuales que difícilmente se denuncian por el mismo contexto en que se encuentran.

Asegura que todavía falta que los hombres se involucren en los procesos de género, “creo que en  muchas ocasiones como que se ha malentendido este tema”, y por eso muchos no entran a conocer o sensibilizarse al respecto.

“Nos ha tocado trabajar con hombres, que tienen situación de demanda por violencia, que recapacitan lo que hicieron, pero ellos son presas de estereotipos, y que no conocen hasta que comienzan a ‘desmadejar’ eso; hay todo un contexto social detrás que impulsó a ser así, de forma violenta”, apunta.

Relata que su madre trabajó en Veracruz, de donde es originaria, y en Tabasco, y fue en uno de estos periodos, cuando él tenía 11 años, cuando ella fue la primera en acercarle información sobre el uso de preservativos; Carlos le acompañaba a los talleres y charlas que ella daba.

“Mi padre fue locutor de radio UNAM; él escribía para una de las primeras revistas feministas del país, con un seudónimo que era Erandi”, cuenta orgulloso.

Señala que uno de los retos para la sociedad michoacana es “darnos la oportunidad de ser más humanos, sensibles y tener una apertura a modificar las cosas que hemos estado viviendo hasta ahora y que reconozcamos que hay circunstancias que es necesario ya modificarlas, una de ellas es la violencia, el abuso y la amplia desconfianza que tenemos unos con otros”.

Historial:

Desde hace más de 15 años ha desarrollado trabajos para impulsar la igualdad de género, siendo parte de la agencia de CIMAC Noticias, “Comunicación e Información para la Mujer”; en vinculación con las instancias municipales de la mujer ha implementado proyectos en Zitácuaro, Marcos Castellanos, Santa Ana Maya, Álvaro Obregón, La Huacana, Angamacutiro, Tacámbaro y Zacapu.

Es docente en la Universidad Intercultural Indígena de Michoacán, de la asignatura Género y Desarrollo Sustentable, Género Ciudadanía y Participación Política, y Género y Poder.

Asesor de tesis sobre temas de género, una de ellas: “Nuevas responsabilidades políticas de las mujeres ante los procesos migratorios de los varones”, que recibió mención honorífica en el 4° Certamen Estatal de Tesis con Perspectiva de Género que otorga la Secretaría de la Mujer.

Publicó la investigación: “La Salud sexual y reproductiva de jóvenes indígenas; análisis y propuestas de intervención” y ha impartido procesos sobre masculinidades a comunidades indígenas.