Morelia, Mich.| Acueducto Noticias/Zayda Solís.- Originario de la Ciudad de México, Vidal García Alarcón, de 69 años, es sociólogo de profesión. Llegó a Morelia hace 43 años y se dedicó a ser profesor en la Facultad de Psicología durante 32 años.
También trabajó en la Secretaría de Educación Pública en el área de educación para la salud y el ambiente, desempeñando funciones en salud mental; además, cursó dos maestrías en Psicoterapia y Educación para Adultos.

Imagen Zayda Solís/Acueducto
Hoy, jubilado, vende artesanía proveniente de la China Popular, piezas de papel arroz y paja de trigo, todo hecho a mano en los años 70 y 80 del siglo pasado, «todavía gobernaba Mao Tse-Tung», recordó.
Entre los diferentes puestos de un bazar itinerante en la plaza del Carmen, destacaban las imágenes coloridas que, por su estilo, parecían ser de otro país, quizá Japón.

Imagen Zayda Solís/Acueducto
Grande fue nuestra sorpresa cuando, al acercarnos, el señor Vidal García nos explicó que se trata de la venta artesanía china, una tradición que ha perdurado en su familia.
Proveniente de una familia de comerciantes, Vidal compartió: «Mis padres tuvieron una empresa de importación y exportación. Ellos importaban la artesanía china y libros, y nosotros exportábamos periódicos, revistas y libros».

Imagen Zayda Solís/Acueducto
Recuerda que, al fallecer su padre, no sabía que tenían una herencia: cajas y cajas de artesanía china, sobre todo decorativos y separadores. «En Coyoacán, después de que él falleció, pensamos que el negocio se había cerrado.
Un tiempo después, mi mamá, que todavía vive y era mayor que mi papá, le pidió a uno de mis hermanos mayores que regresara a la bodega y repartiera todo lo que había allí. Somos varios hermanos: uno en San Luis Potosí, otro en Querétaro, otro en Guadalajara, yo aquí en Morelia y uno en el DF.

Imagen Zayda Solís/Acueducto
El que vivía en el DF falleció. Entonces, nos repartieron a nosotros cuatro y a dos hermanas adoptivas también les hicieron llegar la artesanía».
Comenta que, a pesar de que se ha dedicado a vender la artesanía para que no se eche a perder y para que más personas conozcan lo variado de este arte chino del papel arroz, todavía tiene varias cajas de producto.

Imagen Zayda Solís/Acueducto
«Yo en mi casa tengo artesanía, es demasiada. No quiero que esté todo metido en una caja en la bodega, por eso venimos a venderlo. Además, son cosas muy bonitas, distintas a lo que se ve aquí», añadió. «La vendemos a precio de regalo».
Aunque tienen piezas de papel que cuestan desde 15 pesos, el señor Vidal, con un poco de pesar, comentó que la artesanía no se vende como esperaban porque la gente ya casi no lee en físico.
«Las personas ya no leen libros ni revistas, leen en la computadora o en su celular. Se han alejado de los libros y eso es una desgracia, porque leer un libro en físico tiene muchas ventajas».

Imagen Zayda Solís/Acueducto
Así, entre dibujos de doncellas chinas, flores, gatos y máscaras chinas, poco a poco se termina un producto que, además de original, es antiguo y de muy buena calidad.
«Tenemos separadores hechos a mano, son 2 por 15 pesos, estos de otros de 10 pesos cada uno, pero llevándose 6 los vendemos por 50 pesos. También tenemos papel recortado, entre otros».






