Por Asaid Castro/ACG
Morelia, Michoacán.- La “Tarde Moreliana”, organizada por la Secretaría de Fomento Económico (SEFECO) en honor a José María Morelos y Pavón, prometía una jornada de antojitos gratuitos, actividades culturales y convivencia familiar en la Plaza Jardín Morelos. Sin embargo, la realidad dejó un sabor agridulce entre los asistentes.
La convocatoria anunciaba que a partir de las 17:00 horas se repartirían boletos para canjear por platillos típicos como corundas, enchiladas, pozole, vasolotes, algodones de azúcar y aguas frescas. Decenas de personas llegaron desde temprano para asegurar su lugar en la fila, pero la entrega comenzó con retraso y el servicio de comida tardó casi una hora más en iniciar.

La situación derivó en largas esperas bajo el sol y en molestia entre los asistentes, especialmente adultos mayores. Además, la dinámica limitaba la experiencia, pues cada persona debía elegir entre un alimento u otro, lo que generó mayor inconformidad. “Llegué desde las 2 de la tarde y todavía no me ha tocado. Luego me dicen que es agua o vasolote o algodón de azúcar. Ya ni la formada”, expresó la señora María, una de las inconformes.
El descontento aumentó cuando se interrumpió el evento con un anuncio por altavoz: se buscaba a un niño de 10 años, identificado como David, que se había extraviado entre la multitud. El hecho reflejó la masiva asistencia, pero también las deficiencias de organización.
Pese a todo, la verbena no estuvo exenta de color: bailes tradicionales y música en vivo dieron vida al homenaje a Morelos. No obstante, para buena parte de los presentes, la jornada terminó marcada por la desorganización, los retrasos y el malestar que empañaron lo que prometía ser una verdadera fiesta popular.






