Erick Alba/Enviado
Jacona, Mich..- Son muchos partidos y muchos candidatos los que se reúnen en la Plaza Principal de Jacona, todos con propuestas parecidas que confluyen en la unión del Legislativo con el Ejecutivo aunque al final las promesas causan menos algarabía que el concurso improvisado que lanza el candidato a Gobernador:
“Pondré mis oficinas en el municipio que me dé más votos, en Jacona o en Zamora”.
Todos los aspirantes están sobre la plaza, repartiendo abrazos y saludos pero sin atreverse a ocupar el amplio templete dispuesto en el extremo sur del espacio público.
Es un abanderado a Alcalde y varios a Diputados locales que esperan a Silvano Aureoles, el candidato al puesto de mayor rango, el de Gobernador, y que en esta ciudad tiene tras de sí a cuatro partidos.
Por eso el correr de banderas del PRD que es el suyo, Partido Nueva Alianza, Partido Encuentro Social y Partido Humanista, aunque los fotógrafos esperan con cierta ansia también a un panista, el actual alcalde Martín Arredondo Delgado, quien acudiría a renegar públicamente de su partido para apoyar a Aureoles.
“El Alcalde sí llegó, pero se volvió a subir a la camioneta y se fue”, dice un camarógrafo que viajó desde Morelia con la encomienda de captar el abrazo y con la frustración que eso provoca.
Sin embargo, Gonzalo Herrera Pérez y Francisco Mora Ciprés, candidatos a legisladores local y federal, respectivamente, no se inmutan con la retirada del panista y se posan junto a Silvano y al líder estatal perredista, Carlos Torres Piña, para enmarcar también al aspirante a Presidente Municipal, Hugo González Carrillo, e iniciar la tanda de discursos.
Y la estrategia verbal se sigue al pie de la letra entonces: primero, nada de ataques a otros partidos, aunque el slogan de la campaña es un reclamo en sí: “Un nuevo comienzo”; segundo, no escatimar en elogios, sobre todo para Aureoles quien es comparado con José María Morelos debido a que el perredista nació en Carácuaro, donde el insurgente fue cura.
Ese punto incluye también calificar a Silvano como “uno de los mejores hombres del estado de Michoacán”, y ya entrados en glorificaciones, referirse a la reunión de 500 seguidores y aspirantes como un “evento histórico”, según Hugo González después de su recorrido por los extremos de la plaza a la cabeza de una eficiente porra juvenil.
El apartado de las promesas también es abundante: “un nuevo comienzo” para la seguridad pública, para la atención médica a través de un hospital regional, renovación de infraestructura educativa, empleos, ecología, carreteras, deporte, todo lo que siempre luce necesario en la época electoral.
Pero Silvano Aureoles tiene todavía guardada la última carta de su comparecencia nocturna, la del desconocido animador que resultó ser con la muy recurrida petición de “¡levanten la mano las mujeres! ¡Ahora los hombres! ¡Ahora los jóvenes!”.
Y allí está el secreto de la aceptación para esta noche, las mujeres por ser las más entusiastas. A ellas les ofrece proyectos productivos especiales, simplificación administrativa, apoyos a madres solteras, becas, equidad en oportunidades laborales, y en ese momento son ya 700 los presentes en la plaza.
Los banderines son más abundantes entonces y los vendedores comparten lo benéfico de la noche, aprovechando que también es fin de semana y los paseantes desinteresados en asuntos de política se detienen por simple curiosidad y con algo de dinero para comprar un helado, un algodón de azúcar, un agua de frutas.
Es por eso que la pequeña multitud empieza a dispersarse con más lentitud de lo normal y los taxis en fila al costado de la plaza, también adornados con banderines como representantes de su gremio, podrían tener algo de lucro en todo esto, una ganancia inesperada pero que nunca está de más.





