Morelia/Julieta Coria
Todo un acontecimiento en la ciudad de Morelia, fue el evento de la inauguración del nuevo edificio de la Procuración de Justicia Familiar, claro, los tres poderes estarían presentes y con ellos todo el rutinario protocolo.
La cita decía 8:30 horas, en el Palacio de Justicia de la ciudad, la entrada repleta por la prensa local, apenas cabíamos en el lugar, primero, la fila para el registro, luego otro registro, no recuerdo de qué, uno a uno debíamos entregar nuestros datos y claro una revisión, por aquellos de la seguridad.
Al entrar ya se encontraban listos los invitados, y el lugar para la prensa también, la encargada del área nos guía para aguadar el evento, “aquí, aquí por favor”. Mientras tanto, observo el lugar, preparo la cámara, la libreta para mis notas, más que lista, sólo falta el gobernador. Sigo esperando, nada nuevo, sólo las quejas por el frío, porque sí, sí hace mucho frío. Esta espera sabía que sería larga, como se acostumbra en ‘casi’ todos los eventos del gobernador.
Los invitados se empiezan a inquietar, ya se toman las ‘selfie’, platican con los de al lado, se paran, se estiran, y los compañeros de la prensa, igual. Sigue llegando, la prensa local, somos cada vez más y más, la espera continua. Una hora después el gobernador aún no hace presencia, las tímidos rechiflas no podían esperar, algunos susurros y críticas al gobernador no se dejan esperar, “siempre es lo mismo” “ese ‘gober’ tan impuntual” se escucha entre los asistentes. El frió me cala cada vez más y el sol apenas se asoma.
Luego, un helicóptero sobrevuela, la gente inmediatamente voltea, “ya viene el gober” se escuchan algunas risas, todos volteamos para asegurarnos pero no, no es el gobernador.
Una hora y media más tarde de la hora citada, llegó el gobernador, acapara la mirada de todos los presentes, todos voltean a verlo, y no falta el que se emociona, sí ya llegó, ahora sí. Entra cual entrada triunfal al lugar en donde cientos ya lo esperamos, todavía se toma la molestia y saluda a ‘casi’ todos los presentes, a todos los funcionarios, claro primero, lo primero.
Rápidamente y casi de manera inesperada dan la bienvenida, acto seguido la presentación del presídium y el protocolo habitual, los agradecimientos, empiezan largas listas, de nombres y nombres, cargos de nombres muy largos, que no recuerdo por la dificultad de lo que representan.
El primero en hablar, el presidente del Supremo Tribunal de Justicia, Juan Antonio Magaña de la Mora, destacando con su breve y rápido discurso que “con la adecuación y equipamiento de un edificio destinado a la justicia familiar, así como el salón de usos Múltiples, el Poder Judicial continúa realizando acciones para la mejora continua del servicio de impartición de justicia”, eso fue lo sobresaliente, luego agradece, todos aplauden.
Toca el turno al esperado discurso del gobernador, sube al estrado con mucha autoridad, sabe que él es el importante y hace bien su papel. Empieza a saludar y agradecer, da su discurso sin nada nuevo que contar, sobresale la frase de «trabajamos para hacer del estado el mejor espacio para los michoacanos y para quienes nos visitan; estas instalaciones apoyarán para mejorar la impartición de la justicia plena para los ciudadanos y generará condiciones adecuadas para que todos cumplan con su debida responsabilidad», repito, nada nuevo.
El tiempo de formalidades y discurso fue más rápido que la espera, acto seguido; se iniciaría un recorrido para conocer las nuevas instalaciones del lugar, donde la Justicia, la nueva justicia, dicen ahora si va en serio.
Luego y casi en fila india, la prensa y todos los presentes caminamos detrás del gobernador, a donde él se mueve nos movemos. Ahora, la develación de la placa, menos de un minuto duró, “1, 2, 3” y el corte de listón, los aplausos… y listo, continua el recorrido.
Ante la multitud de la prensa y los invitados, avanzo a paso lento y ‘a como’ se pueda ante la multitud, un recorrido para conocer los dos nuevos juzgados especializados en materia familiar, adecuados en tres pisos con nuevo mobiliario y herramientas tecnológicas, sí, si se ve muy bien.
Finalmente, las salas se oralidad y los nuevos espacios, son inaugurados, y seguimos todos tras el gobernador, fotos y fotos, todo lo que hace y dice es captado. Y, así termina el recorrido en el semi-sótano del Palacio de Justicia, mucha vanidad, pienso, al final lo que verdaderamente importa está por venir.






