Por quién votarían Los Viagras, el CJNG…

Imagen ACG/Acueductoonline

Samuel Ponce | La Conspiración

A menos de diez días de la elección en el estado, los hechos violentos suscitados viernes en diferentes puntos del territorio michoacano, ejecutados por el crimen organizado, sobre todo en importantes ciudades como Morelia, Uruapan, Apatzingán y Zitácuaro, causan más que preocupación en gran parte de la ciudadanía.

Lo anterior más aun porque hemos visto como las fuerzas federal y estatal, ya no digamos las locales, han sido incapaces de desterrar la constante y últimamente permanente violencia en la región de Tierra Caliente, muy en particular en el municipio de Aguililla, territorio en disputa especialmente por los grupos criminales Los Viagras y el CJNG.

Una incapacidad que más allá de la estúpida falta de coordinación entre ambas fuerzas gubernamentales y por la cual emergen determinadas razones para rumorear que hay un total o parcial complacencia y/o complicidad con los entes criminales, dejando a la población en total desamparo, un buen porcentaje, la cual puede, huir, ser obligada a desplazarse.

La de este viernes fue una demostración de fuerza de un grupo criminal, el cual, en una primera instancia, ha sido identificado, por fuentes del Gobierno de Michoacán, como el de Los Viagras, uno de los fuertes miembros del conglomerado llamado Cárteles Unidos por Michoacán, los principales enemigos del CJNG Cártel de Jalisco Nueva Generación.

Sin embargo, también hay otra versión, que empezó a circular con mayor fuerza este sábado, en la cual se establece que en esa ola de violencia no participaron Los Viagras y si un brazo policiaco bajo el mando del CJNG, con sede en la región de Apatzingán, más que identificado, y que al ser detectado se espera que en los próximos días se ordene su dimisión.

Y, bueno, esa demostración de fuerza no es solo por la lucha criminal ni es solo contra las instituciones que pareciera que en este caso están en huelga de brazos caídos, sino que es para blindar el territorio dominado y, en la medida, ampliarlo, porque solo un ingenuo oficialista pensaría que la delincuencia organizada no está inmiscuida en el proceso electoral local.

A nadie, a nadie le debe quedar la duda, el crimen organizado está más que infiltrado, en buena medida, en las campañas electorales, en los candidatos, en algunas partes dirigiendo el sufragio, ya sea para los coalicionistas de MORENA-PT, ya sea para los aliancistas del PRI, PAN y PRD, ya sea por institutos políticos con posibilidades de ganar municipios.

Valga la comparación, como en muchos hombres de negocios, los criminales no tienen, ni tienen porqué tener, preferencias partidistas, electorales, solo tienen intereses económicos, pero, dadas las pasividades gubernamentales, pareciera que en el estado el CJNG es coalicionista y Los Viagras aliancistas.  

Si, si, y cuando Michoacán vote, el crimen organizado estará ahí…