Morelia / Héctor Tapia
Llega corriendo uno de los reporteros a las puertas de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGEJ), agitado pregunta si ya llegó el presidente municipal; al recibir respuesta de que “ni sus luces” intenta regular su respiración mientras explica que a unas cuadras vio que el presidente municipal iba llegando a las instalaciones casi a la par de él, pero el reportero sí tuvo que buscar lugar donde estacionarse, el cual encontró como a tres cuadras de la procuraduría local por lo que tuvo que correr prácticamente para no perderse la gráfica de la denuncia.
A la llegada de dicho reportero el alcalde ya tenía un atraso de 10 minutos, y a partir de ahí tuvo que esperar otros 40 minutos hasta que Alfonso Martínez Alcázar llegó a la procuraduría local.
En ese “inter”, los reporteros y camarógrafos ya se sentaban en un lado, caminaban hacia otro, fumaban, charlaban, bromeaban, mientras el equipo de comunicación intentaba disminuir la molestia de los representantes de los medios que tenían rato esperando.
Una pareja, escoltada por unos policías estatales, llegó en su vehículo a las instalaciones de la procuraduría, estacionaron el auto frente al acceso principal de la misma, quien bajó primero fue el propietario, quien denunció abusos e irregularidades en el actuar de los policías.
Encontró de frente a los reporteros y comenzó a gritar prácticamente su denuncia, donde aseguró que los policías llegaron a su casa y le dijeron que las placas de su auto tenían reporte de robo.
El auto, modelo 2017, había sido adquirido el año pasado en el Estado de México, y ya venía con las placas, según contó el propietario del vehículo. De manera arbitraria, remarcó, se querían llevar el coche y, sin detenerlos formalmente, los escoltaron hasta la procuraduría.
Los reporteros, al no haber llegado el alcalde todavía, atendieron al denunciante, le escucharon, le cuestionaron, tomaron imágenes.
Alfonso Martínez, una vez que pasó poco menos de la hora de lo que convocó, llego a la procuraduría y entró directo a interponer su denuncia, sin entrevistas ni escalas. Y volvieron a pasar entre media hora y otros 40 minutos en lo que salió a ofrecer una declaración a respecto.
Una vez con el alcalde interponiendo su denuncia, los propietarios del vehículo, levantaron la mano desde donde se encontraban, apenas a unos pasos de los periodistas, y dieron la noticia de que tras haber revisado la situación de vehículo por parte de seguridad pública, no había algo que perseguir por lo que se retiraron de la procuraduría.





