Pacto por la democracia | Lucero Pacheco Martínez

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Política y Politiquería | columna

A menos de 100 días para que se celebren las lecciones en 15 estados de la república. El ejecutivo federal envío esta semana una carta a todos los gobernadores; la carta es una invitación a sumarse al “Acuerdo Nacional por la Democracia”.  La invitación la hizo extensiva a 30 mandatarios estatales, una gobernadora y Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, pero en el fondo va dirigida a 15 gobernadores de los estados donde habrá elecciones.

El diálogo que quiere mantener el presidente es con los mandatarios, no con los partidos político; la batalla será en sus territorios.

¿Qué de diferente tiene este nuevo acuerdo/ pacto que propone el presidente? Desde mi óptica, no hay novedad, porque ya existen reglas electorales claras al respecto; existe una institución que se encarga de organizar las elecciones llamada INE y a la vez, una Fiscalía Especializada en Delitos Electorales (FEDE)

En la época del presidencialismo hegemónico, bien se sabe, el poder ejecutivo controlaba todas las riendas del poder: la representación y el arbitraje, el resorte de las ambiciones y el látigo de las amenazas. Es cierto, ya transitamos por todo eso, volver sería un grave error.

La incertidumbre que se asocia a este nuevo juego democrático que propone el presidente, no es más que un mecanismo de control para desde Palacio Nacional trastocar el proceso electoral a punto de herirlo. Burlar la Ley.

El juego del presidente es que los partidos se mimeticen, los órganos de control se perviertan, y tener la facultad para señalarlos públicamente de corruptos; somos hoy más vulnerables que nunca a la trampa y al crimen. No es que no lo fuéramos en el pasado, sino que esos mismos órganos que dieron certidumbre al presidente para el triunfo en 2018 hoy están siendo lastimados.

No es novedad que cada proceso electoral, el crimen también busque influir en las elecciones, mediante amenazas o inyección de capital a algún candidato o candidata; es un círculo vicioso, porque mientras haya cómplices, habrá complicidades; corresponde a los partidos políticos y sus órganos internos revisar los perfiles de los candidatos, su trayectoria y trabajo. Así que prometer a los candidatos seguridad y garantías de elecciones limpias no es un favor, es algo que está en la Ley y las autoridades deben garantizar ese derecho.

No tiene nada de malo estar en contra de la propuesta, tampoco creo que sea una medida de patriotismo estar a favor o encontrar del ahora Pacto por la Democracia, solo no sabemos qué tan confiable sea esa medida, que de entrada facultará al presidente para que, desde la mañanera pueda intervenir en el proceso.

Al tiempo.