Nuevo San Juan, y, la noche se iluminó…

Foto: Enrique Castro

Nuevo San Juan Parangaricutiro/Héctor Tenorio

 La plaza de Nuevo San Juan Parangaricutiro lució repleta, no es para menos honran al señor de los Milagros del 11 de marzo al 13 es una tradición que tiene 35 años. Todos los pobladores y visitantes buscaron el mejor lugar para ver el espectáculo pirotécnico que como todo los años suceden. 400 peregrinos hicieron la travesía en bicicleta desde el Estado de México, fueron recibidos en el pueblo como héroes cuando llegaron. Como parte de la ofrenda regalaron cinco castillos de  25 metros de altura, con un costo aproximado de 60 mil pesos cada uno.

Por todos lados uno podía ver a los comerciantes: en el costado derecho del templo los vendedores de frutas de la región, más adelante los artesanos y los comerciantes de dulces a un costado uno podía encontrar los antojitos típicos y al final del lugar los juegos mecánicos que se ubicaron enfrente de la presidencia municipal. En el portal estaba las casas de campañas de los visitantes que no encontraron lugar en los hoteles.

Es una feria en toda la extensión de la palabra, las familias se pasean y los niños juegan con juguetes de madera. Los peregrinos no dejan de llegar y  desde el altavoz se anuncia de que municipio mexiquense han llegado.

Nosotros preferimos ir a cenar  al Portón de Jesús, una de las meseras de nombre Rosy nos contó que los festejos se vienen celebrado desde hace muchos años.

“Las fiesta del pueblo generan  anuncian para todos, la verdad no van muy bien. Por día llegan siete peregrinaciones, nos sentimos bendecidos”.

 Las sillas más codiciadas para contemplar el espectáculos fueron las que estaban al frente desde la siete de la noches se encontraban ocupadas. Metros atrás el quiosco fue abarrotado una hora después al igual que las cuatro grades con una capacidad para 300 personas, es imposible encontrar lugar.

 El espectáculo oficialmente se programó para las nueve de la noche, pero nadie tuvo prisa, los creyentes están  felices escuchando a los grupos musicales que deleitan a la multitud con canciones de todo, tipo. Incluso se bendice  los castillos y se hace una misa al aire libre.   El cielo se ilumina con el  primer castillo, la alegría invade a todos y nadie deja de mirar al cielo el cual se engalana con una luna llena color rosada.

Los castillos van quemándose uno por uno. Entonces el horizonte fue rojo, verde, amarillo, nadie perdió detalles de las explosiones multicolores las cuales fueron acompañadas con música de fondo que hace que los presentes se unan experiencia mística.

El reloj marcó la media noche. La temperatura bajo sensiblemente. Algunos pobladores abandonaron el lugar con la pena por no poder seguir viendo el espectáculo de ver como se ilumina la noche.