Morena, las puertas cerradas

Imagen: Héctor Tapia

Morelia / Héctor Tapia

Repentinamente una fila de vehículos que pretendían circular por la calle Rayón, en el centro de la ciudad, se detuvieron. Esperaron con sus luces intermitentes en tanto sabían que estaba pasando.

Frente al coche que estaba hasta adelante, que ya no alcanzó a pasar, poco más de medio centenar de personas, ondeando banderas blancas con la palabra “Morena”, se plantaron sin intención de moverse, frente a las instalaciones del Comité Directivo Estatal del partido.

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Son encabezados por Domingo Rodríguez, quien asegura había sido insaculado para ser el candidato para la presidencia municipal de Tzintzuntzan, y que recientemente –según denunció- se reservó para que una mujer fuera candidata.

Mientras los automovilistas, imposibilitados en seguir avanzando en su ruta por esa calle, echaban en reversa sus vehículos, los manifestantes gritaban de vez en cuando consignas en contra de Roberto Pantoja Arzola, dirigente estatal de este partido.

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-“Si no hay solución nos quedamos en plantón”- remarcaban los manifestantes afuera del edificio con número 467, que da a la esquina con la plaza de la Soterraña, esquina con la calle Guerrero.

La sede del partido tiene las puertas cerradas; nadie entra y nadie sale; aunque no se sabía si había alguien al interior, al ser un día de asueto, descanso oficial.

Los manifestantes llegan con unos instrumentos musicales y bocinas, están en el suelo, pero no los instalan.

Imagen: Héctor Tapia

Entre las consignas que lanzan al aire, de una ciudad que también descansa, los inconformes guardan prolongados silencios entre los gritos, dejando que las campanas de los camiones de basura rellenen los silencios con su sonido. Eso sí, no dejan de ondear sus banderas.

Cuelgan una lona con el logotipo de Morena en la puerta principal del partido; llevan casi una hora desde que comenzó la protesta y ni un funcionario del instituto político se acerca a escuchar, por lo que el plantón se prolonga.

Imagen: Héctor Tapia

Un par de policías municipales se quedan en la esquina de la Soterraña, observan y toman apuntes, al poco tiempo llega también un elemento de vialidad y tránsito. Sólo miran como los vehículos se echan en reversa, tratando de encontrar una salida para no quedarse atorados con el creciente tráfico de la mitad del día.