Samuel Ponce Morales| Acueducto Online
Más allá de las razones de sus demandas, organizaciones sociales y sindicales han tomado a la capital michoacana, a sus habitantes en particular, como su rehén, para presionar a los diferentes niveles gubernamentales en la solución de las mismas, a través de diversas acciones, algunas literalmente vandálicas, que van desde bloqueos a vialidades y tomas de instituciones hasta el pintarrajear fachadas coloniales, erigidas con la famosa cantera rosa, sumando el reciente derrumbe de una parte del monumento a los constructores. Si, una serie de acciones que se suscitan una y otra vez, de manera constante y hasta parecen permanentes, con una cínica impunidad de sus provocadores y una desvergonzada pasividad y/o temor de quienes se consideran deberían acotarlas y sancionarlas; si, si podemos decir que vivimos en una ciudad secuestrada por un crimen organizado, de color rosa, sino veamos el significado de esas dos palabras, también llamada delincuencia organizada, y que es toda aquella organización compuesta por un grupo de personas con determinadas jerarquías, roles y funciones, cuyo principal objetivo es la obtención de beneficios materiales o económicos mediante la comisión de delitos.





