Galería | La lluvia de esta mañana transformó el Centro Histórico de Morelia en un mosaico de reflejos, donde los charcos hicieron de espejos y revelaron otra cara de la ciudad colonial.
Cada charco, un cuadro; cada reflejo, una historia de Morelia.

El Centro Histórico despertó entre reflejos y charcos que pintaron otra ciudad.

Los charcos son un reflejo del paso del tiempo, que no se detiene.

Morelia brilló en doble mirada: la del suelo y la del cielo.

La lluvia convirtió las calles coloniales en espejos de memorias.

La lluvia dibujó otra cara de la ciudad colonial: íntima, efímera y brillante.

Imágenes Asaid Castro/ACG






