Morelia, Mich. | Agencia ACG.- A medida que la luz del día se desvanece, Morelia entra en otra dinámica. El movimiento no cesa, pero el entorno se transforma. En esa transición entre el día y la noche, el transporte público comienza a destacar de una manera distinta.
Combis y camiones dejan atrás la rutina del tráfico de la tarde y, poco a poco, se encienden. Luces neón, destellos azules, verdes o violetas irrumpen en el paisaje urbano, transformando unidades comunes en figuras que parecen flotar entre sombras y reflejos.

No es solo iluminación: es una atmósfera. Cada vehículo se convierte en un trazo luminoso que recorre avenidas y colonias, marcando el pulso de una ciudad que no se detiene. En los cristales se mezclan reflejos de faros, anuncios y semáforos, componiendo una postal efímera que solo existe en ese momento del día.
Así, mientras el sol se despide, el transporte público no solo mueve pasajeros. También dibuja una imagen nocturna que vuelve más singular el ritmo cotidiano de Morelia.






